Las mujeres, aún tienen muchas cadenas que romper

Por Betty Ciro

Pintura de Shirley Álzate Orjuela

Aunque es innegable que las mujeres han avanzado en el reconocimiento de sus derechos, lo es también que para la gran mayoría, que son las de los sectores populares, todavía son muchas las conquistas por las cuales es necesario continuar en la lucha.

Han sido demasiado importantes las luchas lideradas por mujeres en una sociedad patriarcal, machista, que ha considerado a la mujer como un ser con menos derechos, inferior a los varones y prácticamente incapaz de codearse con los hombres en el ejercicio de sus derechos.

Recordemos solo a dos pioneras de las luchas obreras del siglo XX: Betsabé Espinal, la joven mujer que lideró la huelga obrera en el año 1920, en la Fábrica Textil del Hato, que más delante se llamaría Fabricato. Los objetivos de la huelga, además de exigir el aumento del salario, el poder presentarse en el trabajo calzadas, eran la exigencia del respeto por parte de los capataces que las acosaban sexualmente; si no accedían a sus pretensiones les eran impuestas multas sobre su exiguo salario. El triunfo logrado en este movimiento huelguístico es hoy un ejemplo de lucha.

En 1926, otra gran líder obrera, María Cano, trabajó en la preparación del III Congreso Nacional Obrero, realizó una gran gira nacional y luchó por los derechos civiles y fundamentales de la población.

Y gracias a las luchas obreras de la década del 20, lideradas por hombres y mujeres, se lograron importantes avances en los derechos de las mujeres.  Es así como mediante la Ley 28 de 1932, se le dio a la mujer la facultad de administración de sus bienes, se eliminó la obligación de que fuese un hombre, su padre o su marido, quien lo hiciera por ella. En el mismo año, 1932, se autorizó a los colegios femeninos la posibilidad de otorgar el diploma de bachiller.  En 1933, se permitió a las mujeres el acceso a la universidad.

Y la lucha ha continuado a nivel nacional e internacional. En 1957, la mujer colombiana ejerció por primera vez el derecho al voto. En 1974, mediante Decreto 2820, se otorgó la igualdad de derechos y obligaciones a las mujeres y a los varones. En 1991, el artículo 13 de la Constitución Política estipula el derecho a la igualdad; el artículo 43 dice que la mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. Más recientemente, la Corte Constitucional, en Sentencias tan importantes como la C-355 de 2006, reconoció parcialmente el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo; en 2008, se expidió la Ley 1257 por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres.

Estos avances en la normatividad son reconocidos como positivos por organizaciones de mujeres como Las Sabinas de Bello, Corporación que agrupa mujeres líderes del municipio dedicadas durante muchos años a la lucha por los derechos sociales, políticos, culturales de las mujeres del Valle de Aburrá e inclusive de otros municipios del departamento.

Aunque la Corporación nació jurídicamente en 2009, ya sus integrantes contaban con toda una historia: Hicieron parte de la formulación de la política pública de la mujer en Bello y lucharon porque se destinara un rubro para su desarrollo; hicieron parte de La Mesa de Mujeres de Bello, desde donde impulsaron la formación de las mujeres en lo político, en lo organizativo, en contraste con lo impulsado por la Administración como programa para las mujeres: “Dedicarse a las manualidades y al baile”. Para las Sabinas, esto no es lo fundamental, porque “no trasciende, no lleva a las mujeres a preguntarse: cuál es el país que queremos, cuál debe ser nuestro papel en la sociedad, cómo debe ser la participación de las mujeres en ese mundo que soñamos”.

Cómo ha avanzado la organización de la mujer en Bello

Para Las Sabinas, en Bello el proceso de mujeres estuvo muy activo y fuerte entre 2004 y 2012.  En el 2009, lograron la aprobación de un pequeño rubro para desarrollar un estudio de la situación de las mujeres en uno de los asentamientos de desplazados de Bello, El Pinar. Entre los resultados obtenidos alarma la gran cantidad de mujeres que vivían de la mendicidad; otro buen número que sobrevivían con menos de un dólar al día. Pero, al hablar de mujeres, se habla también de los hijos que están bajo la responsabilidad de ellas.

Las mujeres líderes que participaron del mencionado diagnóstico concluyeron una vez más que la participación de las mujeres de las clases populares en cualquier tipo de organización se hace de manera muy desigual. “Las mujeres tenemos unas cadenas que no nos permiten participar”, concluye una de las Sabinas, curtida en el trasegar de la lucha en cada uno de los cinco ejes de trabajo: Paz, perdón y reconciliación; Equidad de Género; Economía Social y solidaria; lo cultural; y lo político entendido como la cualificación para liderar las distintas organizaciones de la comunidad.

En Bello, en la Administración pasada, conformaron la Secretaría de la Mujer, pero ella no duró mucho porque su objetivo, básicamente, fue acceder a unos recursos que ni siquiera se destinaron para el cumplimiento de la política construida años atrás.

En el momento existe el Consejo Consultivo de las Mujeres, pero desafortunadamente se trata de un espacio dirigido por la misma Administración Municipal, desde donde no interesa mucho la formación de las mujeres para que luchen en contra del patriarcado, del maltrato físico y verbal. 

Las Sabinas ven con preocupación el retroceso de la organización de mujeres en Bello: la Mesa de Mujeres no funciona, El Comité de Concertación que montaron para reemplazar la Mesa lo que hizo fue dividir y ya ni una organización ni la otra. Se mantiene la Casa de la Mujer, pero muy limitada en su programación.

Las Sabinas continúan dejando capacidad instalada

Este grupo de líderes sociales no se han dejado asfixiar por falta de recursos.  Ellas buscan la unidad de acción con otras organizaciones para realizar su trabajo con las mujeres y los hombres, que también pertenecen a su organización. Ellas la tienen clara, la lucha es también con los hombres de su misma clase para lograr la construcción del mundo en el cual las oportunidades para hombres y mujeres no sólo sea formal, sino real.

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