El sistema de salud colombiano te hace sentir su crisis en carne propia

Por Jorge Álvarez

La colonoscopia programada para ese miércoles en la mañana no pudo realizarse, pues el dolor producido por el cuadro de hemorroides prolapsada/trombosada lo impedía. El personal de salud presente en el consultorio recomendó que me fuera para urgencias, pues era necesaria una atención inmediata. El intenso dolor, sumado a la ignorancia sobre las causas y consecuencias del padecimiento, el cruce de comentarios a viva voz entre distintos profesionales de la salud en cuanto a la posible gravedad de tal situación, aumentaban mi desespero. En tales circunstancias está uno dispuesto a vender el alma al diablo para recuperar la salud, o al menos lograr alguna mejoría.

Llegué a Urgencias, pero el panorama en aquel recinto era aún más desolador, pues estaba colapsado; luego de 4 horas de espera y con la información recogida en las conversaciones del entorno, las cuales indicaban que había personas que llevaban esperando hasta 20 horas o más, y algunas de ellas recién estaban siendo atendidas, no me daba ningún alivio; al contrario, profundizaba la angustia, lo que me llevó a tomar la decisión de abandonar ese lugar.

La alternativa a este averno fue buscar ayuda profesional con médico particular, así tuviera que hipotecar mi apartamento; los medicamentos eran costosos, pero la urgencia lo ameritaba. Recuperar mi salud no daba espera ni ofrecía disyuntiva distinta.

Una pregunta que me asaltó en medio del dolor fue: ¿cuántas personas tienen la posibilidad de acudir a un servicio médico particular? Me respondí, casi sin aliento: a la mayoría le queda imposible.

Contra toda evidencia

El perverso sistema de salud que tenemos, con escenas que se repiten cotidianamente como granizada devastadora que pareciera nunca acabar, y que ha evidenciado su perfidia en el cuerpo de millones de colombianos humildes, es defendido por muchos –aunque cada vez son menos– sin el más mínimo atisbo de análisis crítico. Atrevidos, le hacen propaganda e insisten en que nada se debe cambiar; y lo gritan a los cuatro vientos, en especial en las inocuas marchas de la derecha (dos en sesenta días del nuevo gobierno), en donde repiten como loras lo que los medios masivos y patronos presentan como argumento (con falsedades y tergiversaciones), para asegurar que todas las reformas urgentes propuestas solo pretenden acabar no solo con la economía de nuestro país sino con el “buen sistema de salud” que disfrutamos.

Ilustración: Laura Espinal

La emprenden contra el presidente Petro, contra sus ministros, y en este caso contra la ministra Carolina Corcho, buena conocedora del actual sistema de salud, quien de manera valiente ha defendido las reformas presentadas en la actual legislatura. Es una posición que ha mantenido desde cuando era estudiante, especialmente en lo referente a la defensa de la salud como un derecho humano fundamental y no como un negocio.

Neoliberalismo y sistema de salud

Al respecto, es importante entender que el actual sistema de salud lo diseñó el neoliberalismo, con el propósito de convertir todos nuestros derechos en mercancía y entregarlos a las fuerzas del capital nacional e internacional. Con la expedición de la ley 100 de 1993, impulsada por Uribe Vélez, se privatizaron tres sectores básicos de nuestra seguridad social: la salud, las pensiones y los riesgos laborales.

Desde el principio nos han engañado con el tema de las EPS, cuando insisten en que los empresarios han realizado grandes inversiones de capital en este sector; pero la realidad es otra: los aportes de trabajadores y patronos y los impuestos destinados al Sistema de Salud de los colombianos fue entregado para ser administrado por particulares, o sea, es un sistema en manos de privados con recursos públicos.

Tampoco podemos dejar perder en los anaqueles del olvido hechos y datos de suma importancia, que permiten dimensionar la tragedia que ha significado la Ley 100 en el marco de la salud. A pesar de que, según la OMS, la salud es un estado completo de bienestar físico, mental, social, ambiental y espiritual y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, en Colombia dicho avance, en lo referente a Derechos Humanos, ha sido letra muerta. Es importante tener en cuenta que el tema de los Derechos Humanos ha evolucionado con el paso de los siglos en la medida en que los pueblos han luchado para adquirir nuevos o para sostener y mejorar los conquistados.

Origen de dos sistemas de salud usados en Occidente

El modelo alemán, establecido por el ex Canciller del Reich Alemán Otto von Bismarck en 1883. El seguro social se financia a través de cuotas, que sólo es aplicable a los que pagan y a sus beneficiarios. Se trata de un modelo a la medida de los asalariados, que no ofrece derechos para toda la población.

El modelo de seguridad social británico que lleva el nombre de su creador, William Henry Beveridge, o Modelo Beveridge, establecido en 1946, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, el cual brinda atención médica como un derecho humano para toda la población, con financiamiento a través de los impuestos. Este último tiende a ser borrado de la faz de La Tierra.

Nuestra cruda realidad

La Ley 100 de 1993 ha representado 30 años de un sistema de salud inequitativo, alimentado por los paseos de la muerte; por eternas demoras en la asignación de citas médicas (especialmente de especialistas), que, en muchos casos, llegan luego de que el paciente ha fallecido; por la deficiencia en la entrega oportuna y completa de medicamentos; por el colapso permanente de las urgencias médicas. Se suma el escaso personal para la adecuada y eficaz atención a los pacientes y la grave precariedad laboral de estos; las tutelas con sus desacatos y con un promedio de 250 por día; la deuda que las EPS tienen con las clínicas privadas (IPS), de más de 12 billones de pesos y con los hospitales públicos, superior a los 10 billones de pesos.

Con el nacimiento de la ley 100, en 1993, iniciaron 200 EPS, hoy existen 30 y la mitad en proceso de liquidación. Entre 1998 y 2010, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud, en Colombia hubo 1.400.000 muertes evitables si hubiera existido buena gestión en el sistema de salud. Y agréguese un datico inolvidable: las EPS manejan más de 40 billones de pesos al año. Treinta años de una historia de dolor, más grande que el que ahora tengo, que estamos intentando superar. La pandemia del COVID demostró que los Estados son los mejores garantes de salud de los pueblos, con lo que se puede concluir que, el Estado (¿otro tipo de Estado?), con voluntad política, puede respetar los Derechos Humanos de toda la población.

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2 comentarios en “El sistema de salud colombiano te hace sentir su crisis en carne propia

  1. Sí señor, te luciste con este extraordinario artículo. Lo replicaré para que muchos más ciudadanos se enteren del contubernio que ha existido entre los «gobiernos» que nos han antecedido y las EPS creadas por la ley 100/93, impulsada por el innombrable; un motivo más para que tanto idiota lo idolatre.

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  2. Sí señor, te luciste con este extraordinario artículo. Lo replicaré para que muchos más ciudadanos se enteren del contubernio que ha existido entre los «gobiernos» que nos han antecedido y las EPS creadas por la ley 100/93, impulsada por el innombrable; un motivo más para que tanto idiota lo idolatre.

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