Dejé la monotonía y encontré una salida para mi condición

Por Silvana Osorio

Tarjetón braille para la elección presidencial de 2022. – Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA

Mi nombre es Marcela y soy una persona con discapacidad visual.

He tenido que lidiar con muchos obstáculos durante 29 años, uno de ellos ha sido corresponder a mi derecho y deber como ciudadana colombiana. ¿Por qué digo corresponder? Porque creo que todos los colombianos sabemos que las personas con discapacidad visual no tenemos la oportunidad de votar en secreto, bueno y si eres colombiano y no lo sabias, por eso estoy aquí, contándote mi historia.

A ver, ¿por dónde empezamos?

Resulta y pasa que en Colombia somos más o menos 2 millones de personas con discapacidad visual, siempre hemos tenido que ser acompañados en el sufragio por alguna persona de nuestro círculo social o familiar, pero ¿y el voto no es secreto? Durante años nuestra decisión siempre estuvo expuesta a la vista pública.

En las elecciones de 1994 por primera vez se iban a imprimir tarjetones en sistema braille, ¿saben las personas sin discapacidad que es el sistema braille? Más abajito les cuento. A la Registraduría simplemente no le dio la gana de imprimirlos para esas elecciones; sin embargo, el Estado permitió a todas las personas con discapacidad acudir al cubículo con una persona de confianza. Ya en el 2016 se dispusieron las plantillas braille y algunas personas se apuntaron al “voto secreto”. Pero hasta el 2022 la Registraduría dio solo 90.000 tarjetones en braille, aunque no todas las personas con discapacidad entendían el sistema, ellos también tuvieron la opción de que se les entregase su tarjetón convencional y poder votar de la manera que ya estaban acostumbrados.

Ahora sí les voy a contar mi experiencia y cómo fue el día que tuve que llegar a esta dicha. Fui a votar ese domingo alrededor de las 12:30 de la tarde, no me quise ir muy temprano como los colombianos acostumbramos, porque ustedes saben que “el que madruga Dios lo ayuda”. Yo no madrugué, de igual manera creo que tampoco me fue tan mal; esta vez me fui sola, quise superarme un poco, estaba decidida a tomar riesgos y uno de estos era irme sin acompañante.

Aunque el voto en braille ya existía, como les comentaba anteriormente, yo nunca había tenido la experiencia en elecciones anteriores, entonces vean, yo llegué y le pregunté al auxiliar dónde quedaba la mesa 29, pues era allí donde me correspondía votar. Él, muy amable, me guió y muy fácil la encontramos, y pedí los dos tarjetones en sistema braille para cámara y senado.

Ay, ustedes vieran todo lo que me hicieron esperar. Traté de calmarme, pues no quería discutir tan rápido, me explicaron que era porque en la mesa donde me correspondía no los tenían listos. Después de esperar algunos minutos llegaron con mis tarjetones. Ahh… No les conté que mucho antes de eso me estaban tratando de convencer para que siguiera votando convencionalmente, pero como dice mi mamá, “yo soy más terca que una mula”, entonces mantuve mi posición y dije no porque yo no había ido acompañada. Entonces como quien dice ¡les tocó! Entré a mi cubículo y lo primero era buscar la opción que a uno verdaderamente le interesa; descubrí que hay cuadros que indican el partido y que hay números que indican el candidato, es un proceso que se hace poco a poco, porque sí mijos, uno se demora bastante, así que si tiene hijos déjeles el almuerzo listo.

A la final, resulta muy satisfactorio el hecho de poder desenvolverse libremente, era la primera vez que votaba en braille y me pareció maravilloso por todo lo que implica.

Esto debería resultar muy interesante para las personas con discapacidad y sin ella, porque es lograr que las personas ciegas puedan votar y tengan su derecho al voto como un voto secreto y una decisión personal.

Pienso que los jurados no esperaban que alguien fuera a votar en braille, pero me imagino que ya habían recibido instrucciones. Pude sentirme autónoma y no depender de nadie, más que de mí misma al momento de votar. Por fin, la Registraduría había tenido la gentileza de garantizarnos este derecho, así como nosotros tenemos el deber de ejercerlo.

Ahora sí les comento que es el sistema braille para las personas con discapacidad visual. Este sistema nos permite a nosotros, las personas ciegas, la lectura y escritura táctil; el sistema Braille utiliza una serie de puntos en relieve que se interpretan como letras del alfabeto y es utilizado por las personas con discapacidad que aprendieron el método. La existencia del Braille les abre todo un mundo a quienes poseen serias discapacidades visuales.

No se trata de un idioma, sino de un alfabetoreconocido de forma internacional, capaz de exponer letras, números y hasta signos, lo que le hace realmente completo. En total, existen 256 caracteres en braille, muchos de los cuales deben su significado al que le antecede o sigue. Incluso existe una traducción de las notas musicales al braille. En la actualidad existen computadoras con teclados en braille, teléfonos móviles e impresoras que transforman un texto a dicho alfabeto.

La enseñanza del braillecomienza desde muy temprana edad entre quienes nacieron ciegos; los que se volvieron invidentes ya mayores, son capaces de aprenderlo rápidamente, siendo quizá la puerta de comunicación desde y para el mundo más importante, reemplazando el sentido de la vista con el del tacto de forma inteligente y ordenada. Espero que les haya gustado mi experiencia sobre la primera vez que ejercí mi voto de manera autónoma. Más que contar mi historia, quería dar a entender que todos merecemos ser aceptados en la sociedad con todo y nuestras dificultades para desarrollar actividades sociales y personales.

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