Administración destruye el Mural por Nuestrxs Desaparecidxs en Santiago de Cali

Por John Freddy Caicedo-Álvarez.

El gravísimo crimen de la desaparición forzada en Santiago de Cali se repite todos los días del año. Según información del Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres SIRDEC, consultada el 26 de septiembre de 2022 a las 9:09 de la mañana en el Valle del Cauca, el número de personas que continúan desaparecidas en Cali es de 4665 personas.

Imagen 1. Personas reportadas como desaparecidas en Cali. (Fuente: SIRDEC)

La afirmación de que este crimen ocurre todos los días en Cali debe ser comprendida en dos sentidos. Primero, porque cada mes se reportan nuevos casos de desaparición en el Distrito de Santiago de Cali. Segundo, porque para las familias de las personas desaparecidas el crimen sucede todo el tiempo, es un delito continuado.

La Declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 47/133 de 18 de diciembre 1992, señala en el párrafo 1 del Artículo 17: “Todo acto de desaparición forzada será considerado delito permanente mientras sus autores continúen ocultando la suerte y el paradero de la persona desaparecida y mientras no se hayan esclarecido los hechos.”

Esta realidad de delito permanente es difícil de comprender para muchas personas de las instituciones estatales y periodistas de los medios de comunicación. Para unos y otros hay desapariciones recientes y de interés administrativo y noticioso y otras que ya son antiguas y reposan en los archivos y en el olvido. Para las familias no es así. Todos los días, a toda hora, la desaparición sucede y lacera profundamente la salud física y mental.

Resistencia contra el olvido

Ante la atrocidad de la desaparición, las familias y las organizaciones que luchan contra este crimen emprenden distintas acciones de lucha y de elaboración de los hechos. Por ejemplo, la comprensión del crimen como una política de la guerra sucia estatal o de otras violencias estructurales y de la delincuencia organizada. Esa comprensión crítica del hecho permite superar los sentimientos de culpa que generalmente tienen las personas del entorno familiar y afectivo de la víctima de desaparición.

Otra acción fundamental para las familias y las organizaciones es la lucha por la memoria. Recordar es, en estos casos, asumir una experiencia de dolor inevitable, que, sin embargo, a través de la palabra compartida en el encuentro con otras personas que viven la misma situación va ayudando a elaborar el sufrimiento para trascender de la crisis permanente al fortalecimiento de sujetos políticos que luchan por la verdad, exigen justicia y reparación integral y demandan garantías de no repetición. Por supuesto, el sufrimiento está latente y en fechas o acontecimientos específicos vuelve con ponzoñosa capacidad de daño.

Un crimen contra la memoria

La agresión del 20 de septiembre de 2022 por parte de la Administración de Santiago de Cali contra el Grupo de Familiares de Víctimas de Desaparición Forzada y la Fundación Guagua y la Galería de la Memoria Tiberio Fernández Mafla, es uno de esos acontecimientos de revictimización que devastan a las familias, particularmente a las Madres de las personas desaparecidas. En respuesta estas organizaciones emitieron un comunicado a la opinión pública, en el que manifestaron su tristeza e indignación por la destrucción del Mural por Nuestrxs Desaparecidxs.

Fotografía 1. Mural por Nuestrxs Desaparecidxs.

La imagen corresponde a la jornada del 28 de agosto de 2022 cuando se hizo la jornada de renovación y recreación. Fotografía de John Freddy Caicedo-Álvarez.

En consulta realizada para la escritura de este artículo a las madres del grupo de familiares sobre los hechos de destrucción del mural, Martha Pérez, madre de Yoider Betancourt Pérez, desaparecido el 5 de agosto de 2011, explicó lo siguiente: “En conmemoración del detenido desaparecido que se lleva a cabo el 30 de agosto hice conmemoración de mi hijo todo el mes ya que son 11 años de impunidad, 11 años sin respuesta, 11 años sin ningún resultado en una búsqueda inagotable, en una búsqueda desesperante, en una angustia, en una búsqueda de incertidumbre”.

Para ella, el mural es el resultado de la unión con varios familiares y diferentes organizaciones que las apoyan y acompañan en su lucha por encontrar a sus familiares o al menos tener noticias de ellos y que no se hundan en el olvido. “En homenaje a ellos hicimos un mural en el cual nosotras visibilizamos durante más o menos cinco años la memoria de nuestros hijos. Un mural muy significativo para nosotros como familiares”.

Martha dice que se siente victimizada y atropellada por la Administración, que de manera arbitraria mandó borrar el mural en el que consignaban la memoria de sus hijos y el sufrimiento por su ausencia. “Violaron mis derechos a la libre expresión, a la memoria, porque la memoria no se borra. En un proyecto que llevábamos para reconstruir, para visibilizar, para tener esa memoria viva de nuestros familiares, desde comienzos de año -2022- trabajando este proyecto y en unas horas nos lo borran. Nos violentan”.

Pero la memoria no se borra, asegura Martha, porque lo que hay que borrar es la realidad de oprobio que produce tanto dolor. “Hoy estamos sufriendo nosotras, mañana amanecen otras familias llorando porque no encuentran a sus hijos, no encuentran a sus parientes. Y son muchos los desaparecidos, unos que se conocen y otros que no se conocen, unos que se encuentran y otros que no se encuentran… Es un dolor inagotable. Además, hemos estado solos y luchando solos porque el Estado no nos acompaña. Yo reclamo que se haga justicia y que nos devuelva ese mural de la quinta aquí en Cali, que fue borrado arbitrariamente. Exijo al ente que le compete que nos restaure ese mural”.

Siembra de la memoria

El mural se pintó por primera vez en el año 2018. En esa ocasión también fue resultado de un proceso de creación colectiva que recogió lo que cada víctima quería expresar y que demandó consensos para definir una propuesta estética que incluyera a todas las familias participantes. A partir de la siembra de memoria en esas paredes se generó un aura de solidaridad y respeto por parte de múltiples actores urbanos y foráneos. Aunque el paso de los años dejó sus huellas de decoloración y humedad, nunca se borró completamente y sobre todo nunca fue rayado, borrado y alterado por nadie.

Aunque en Cali, en los años 2018, 2019, 2020 y 2021 hubo grandes jornadas de protesta de decenas de miles de personas, algunas incluso de cientos de miles, nunca se intervino ese mural. Ni en la movilización del 2019, ni en la Pandemia Covid-19, ni en el Paro Nacional del 2021. Menos en la campaña política del 2022. Como manifestó un grupo muy activo de artistas del grafiti y el mural urbano de la ciudad, existía un acuerdo de reconocimiento y de respeto a ese espacio de memoria de las madres y familias de las personas desaparecidas.

Pero el 20 de septiembre de 2022, la Administración de Jorge Iván Ospina destruyó con violencia y sin sensibilidad alguna el mural. Utilizaron pintura gris para cubrir las velas y siluetas con nombres de las víctimas, para callar las preguntas que históricamente ha hecho el movimiento que busca a las personas desaparecidas, para negar la catastrófica cifra de las desapariciones forzadas en Colombia. Y con palas rasparon las fotografías escogidas por las familias para dejar en el extremo izquierdo del mural.

Fotografía 2. Signo de pregunta con imágenes de personas desaparecidas.

El mural estaba en el espacio del hundimiento de la Calle 5a con Avenida Roosevelt en Cali -sentido norte sur-. Pensado y construido como homenaje a sus hijos e hijas, hermanos y hermanas, primos y padres víctimas del atroz crimen de desaparición. Según expresa el comunicado a la opinión pública:

“Tras varias jornadas de trabajo la propuesta quedó lista tanto en su componente estético como en su contenido ético político. Recogiendo los sentires expresados en las reuniones, las familias decidieron incorporar las fotografías de sus seres queridos, velas y siluetas con sus nombres, las preguntas del movimiento que busca a las personas desaparecidas y la catastrófica cifra de las desapariciones forzadas en Colombia.”

La denominada Jornada de renovación y recreación del Mural por Nuestrxs Desaparecidxs se desarrolló con el acompañamiento de la Fundación Guagua y la Galería de la Memoria Tiberio Fernández Mafla y contó con el apoyo material y humano del Comité Internacional de la Cruz Roja CICR y la presencia y participación de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y el Sindicato de la UBPD. Para ambos días -sábado 27 y domingo 28 de agosto de 2022- se caminó a la luz de las indicaciones técnicas y los criterios de creación artística colectiva del muralista Alejandro Paz -APAZ-. Como lo denuncian en el comunicado mencionado: 

“El Mural por Nuestrxs Desaparecidxs destruido era un bello y significativo gesto de memoria, que al mismo tiempo significó proceso de arteterapia, elaboración del duelo, dignificación, conmemoración y homenaje a las Víctimas de Desaparición. El mural era también una acción legítima de reclamo de los derechos a la memoria, la verdad, la justicia y la garantía de no repetición. El mural destruido era un reclamo de reparación integral.”

La reacción

La noticia de la agresión llegó a través de un vídeo que le enviaron a un integrante de la Fundación Guagua. Rápidamente reaccionaron, llamando la atención sobre el hecho. Las madres y demás familiares estaban fuertemente golpeadas. Varias enviaron audios llorando al grupo que tienen para sus comunicaciones internas. A la brevedad que les fue posible, llegaron hasta el lugar donde alcanzaron a pedirle a las personas que ejecutaban el hecho de revictimización que se detuvieran. Entonces sucedió otro gesto de inexplicable desidia y falta de empatía, cuando el ingeniero a cargo solicitó que lo dejaran terminar para poder hacer entrega y cobrar, manifestándole explícitamente a la hermana de uno de los jóvenes desaparecidos que un día más o un día menos no iba a revivir a su familiar.

La reacción de las familias, la organización acompañante y de un grupo de artistas urbanos se expresó en horas de la tarde y durante la noche. En un gesto de solidaridad se cubrió la pared con el texto LA MEMORIA NO SE BORRA. Y ahí mismo se consensuó realizar una reunión con las familias para reconstruir el Mural por Nuestrxs Desaparecidxs, tejiéndolo estéticamente con el texto de resistencia que respondió a la agresión.

Fotografía 3. Respuesta ante la Agresión por parte de la Administración Distrital de Cali.

La imagen corresponde al mismo lugar con un mural de respuesta que reza LA MEMORIA NO SE BORRA hecho en la tarde y noche del 20 de septiembre de 2022 por familiares, artistas urbanos e integrantes de la Fundación Guagua. Fotografía de John Freddy Caicedo-Álvarez.

La Alcaldía actuó con cruel insensibilidad. La pintura gris, las palas y las palabras del encargado reflejan una actuación de gobierno que desconoce la memoria popular y actúa atropellando las expresiones de las víctimas de la desaparición forzada. Dicen las organizaciones y familias que “la destrucción de nuestro Mural por Nuestrxs Desaparecidxs ordenada por la Administración del Alcalde Jorge Iván Ospina es un acto de revictimización violento. Es una nueva violación de los derechos humanos y otra herida a nuestras familias y a nuestros seres queridos desaparecidos. No les bastó desaparecer a nuestros hijos e hijas, también quieren desaparecer su memoria.”

Tras los hechos, el Grupo de Familiares de Personas Desaparecidas, la Fundación Guagua y los colectivos de artistas urbanos le exigen a la administración pública distrital reparar a las víctimas de este crimen, pedir perdón públicamente y sobre todo avanzar en la construcción de una política pública por la memoria en la ciudad y sus corregimientos. También insisten en preguntar quién dio la orden y a quiénes molestan las preguntas ¿dónde están?, ¿quiénes se lxs llevaron?, ¿por qué se lxs llevaron? Y, finalmente, llamar otra vez la atención sobre lo que ha sucedido en Colombia en cuanto a este crimen permanente: más de 121.768 personas han sido víctimas de desaparición en nuestro país y ahora mismo, todo el tiempo, están ocurriendo nuevos casos.

Fotografía 4. Preguntas y cifras sobre la Desaparición Forzada en Colombia.

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