Relleno sanitario La Pradera: un territorio de sacrificio en crisis ambiental y social

Por Álvaro Lopera

En el argot ambientalista salió a escena la expresión “territorios de sacrificio”, que dan cuenta del acomodamiento que el capitalismo mundial quiere hacer respecto de un concepto denominado “carbón cero neto”. Este concepto salió a la palestra de la mano de la necesidad de disminuir hasta cero las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero apoyándose tramposamente en restas y sumas, de tal manera que la contaminación en el Primer Mundo seguiría igual –las ventas de mercancías pueden mantenerse al mismo ritmo de siempre– solo si el Tercer Mundo conserva sus selvas, bosques y medios naturales que absorban el CO2 emitido en la producción de ellas, o sea, si sacrifica territorios y el desarrollo allí no llega.

En el Área Metropolitana de Medellín y en todo el país sucede lo mismo, esta vez, con el tema de las basuras. La vereda La Pradera, del municipio de Donmatías, fue señalada para ello.

Orígenes del relleno sanitario La Pradera

El área de sacrificio de la vereda La Pradera, el mal llamado “Relleno Sanitario”, se encuentra ubicado en el norte del departamento de Antioquia, en el municipio de Donmatías, a 45 kilómetros de la ciudad de Medellín y a 12 kilómetros del municipio de Barbosa. Empresas Varias (Emvarias) en el año 2002 determinó que esta zona sería sacrificada para ser usada como respuesta a la contingencia generada a partir del cierre del anterior relleno sanitario de La Curva de Rodas, ubicado en la carretera Medellín-Bogotá. Para ello estableció un relacionamiento demagógico con las comunidades que serían afectadas con la llegada de las basuras recogidas inicialmente en el Área Metropolitana, a las que se sumarían las de los municipios de Cisneros, Gómez Plata y Donmatías, acorde con la resolución 5288 de 2002 de Corantioquia.

La zona de afectación definida a partir de una acción judicial de grupo y que permite tomar medidas sanitarias y de todo orden por Emvarias fue para 16 veredas y 3 municipios. “Sería algo temporal, por solo 30 meses”.

En 2003, cuando se puso en marcha el relleno, 12 municipios llevaban sus basuras y el peso de estas por día era de 800 toneladas. En 2014, 1600 toneladas. En 2022, se convirtió en la recepción de más de 45 municipios de Antioquia y de otros departamentos (de acuerdo a la versión de la Asociación de las Veredas Afectadas por el Relleno Sanitario La Pradera (AVA-RSLP), fundada a finales de 2021), con un peso cercano a 3.500 toneladas. La razón de este crecimiento es que es un negocio enterrar basuras, pues se cobra por tonelada recibida, y para ello ayudaron las resoluciones de Corantioquia que obligan a los municipios a clausurar botaderos de basuras y disponer estas en rellenos sanitarios.

Cuando Emvarias tuvo la resolución 5288 en la mano, en la zona de sacrificio vivían y trabajaban 61 familias entre aparceros y población flotante (mayordomos, cocineras, etc.), cerca de 420 personas, según consta en el documento entregado por AVA a Corantioquia, en donde denuncian todos los incumplimientos de Emvarias desde el año 2002 hasta el presente.

Los aparceros, con posesiones de más de 30 años, que ocupaban un área de 50 hectáreas, habían laborado en la finca La Pradera (350 hectáreas) –la cual fue comprada por Emvarias y el Área Metropolitana– trabajando, además, en el trapiche panelero y devengando 3 jornales a la semana. Tenían predios de 1 a 2 hectáreas en donde sembraban caña, plátano, yuca, cacao, frutales y algunos tenían gallinas, vacas, caballos, cerdos en pequeñas cantidades. La finca era el mayor empleador.

Con el proyecto, los aparceros pasarían a ser empleados de la Junta de Acción Comunal que ha fungido como patrón. Serían trasladados a viviendas de material de hasta 90 metros cuadrados con un solar de 100 metros cuadrados en una zona de loma, en donde sembrar y tener animales es casi imposible.

Las promesas hechas por Emvarias

Fueron muchas las promesas que calentaron la cabeza de los habitantes de la zona: vivienda digna con espacio para 6 y 7 personas y con área suficiente para los cultivos de pan coger; los aparceros y pobladores de la vereda pasarían a ser copropietarios y empleadosen una empresa de economía solidaria (Ecopradera),en la que todos serían socios y beneficiarios de los proyectos productivos y contratos de empleo.

  1. Ecopradera ejecutaría la mayoría de los contratos de mano de obra no calificada que requiriera el desarrollo del relleno, como son: la parte operativa de los Vasos o cañadas usadas para la descarga de la basura, los cuales son atiborrados con tierra apisonada y con geotextiles para evitar filtraciones; de estos, ya tres están llenos: La Carrilera (que se saturó en 2006), La Música (se llenó en 2013), Altair (que está a punto de colapsar) y van para el cuarto: la Piñuela.
  2. También se tendrían contratos para labores de reciclaje, elaboración de compost y la separación de la materia orgánica que sería de utilidad para Ecopradera. Esta última desarrollaría un proyecto agroindustrial prometiéndoles una extensión de tierra cercana a 200 hectáreas en comodato, denominándose granja experimental en la licencia ambiental y para ello Emvarias contrató a la Universidad Nacional, cancelándose todo posteriormente por “costoso”.
  3. A lo anterior se sumó la idea de que habría un mínimo impacto ambiental con un plan de manejo adecuado. Se crearía un fondo rotatorio para becas universitarias, educación formal para adultos, capacitación para el empleo; acueducto veredal, mejoramiento de viviendas en las zonas de impacto, saneamiento básico, caseta comunal; restaurante escolar con servicio gratuito para los niños. Servicio de restaurante administrado por Ecopradera, seguridad alimentaria y apoyo nutricional, educación para la convivencia con el relleno y un largo etcétera que mostraban el proyecto como una oportunidad para desarrollar la zona. El relleno tendría 10-12 años de vida útil.
  4. La comunidad planteó iniciativas importantes para completar el cuadro de arriba: pidió pólizas de cumplimiento, legalización de predios, utilización de residuos sólidos reciclados, estudios epidemiológicos, etc. Emvarias, como un santa claus bondadoso, no se negaba a nada, siempre y cuando todo se quedara en el papel.
  5. El paso del tiempo desnudó la realidad
  6. Ecopradera se constituyó como una sociedad con todos los permisos de Cámara de Comercio en febrero de 2003 y era, para ese entonces, el centro de la esperanza económica que impulsaría proyectos que beneficiarían a los campesinos de todas las veredas cercanas. Iba a tener un presupuesto de $ 4.000 millones. Nombraron como gerente a Héctor Álvarez (actual secretario de AVA), vecino de La Pradera, zootecnista y tecnólogo agropecuario.
  7. “Emvarias nos vendió muy bien la idea y todos creímos en su palabra. Un mes después de constituida Ecopradera ya estaba herida de muerte: el bloque metro de las AUC se encargó de ello”, cuenta Héctor. “Me invitaron amablemente para que viajara donde estaba uno de los jefes y dijeron claramente que no iban a dejar entrar a la guerrilla y que para ello necesitaban el pago de una vacuna, cosa que no acepté puesto que era la primera vez que gente tan pobre iba a disfrutar de un salario digno pero muy sencillo, y porque además tendría, como gerente, a un sinnúmero de organismos de control con la vista puesta en esos dineros, a lo que ellos me respondieron que no había ningún problema. Después volvería presionado a una de sus reuniones en donde vi a algunos alcaldes; allí me comunicaron que, en vista de la negativa, los nuevos contactos serían con la Junta de Acción Comunal (JAC) de La Pradera. Me volvieron a recordar que conocían a mi familia, cosa que me obligó a desplazarme a la ciudad de Medellín”. Las contrataciones de mano de obra no calificada con un salario mínimo para el relleno sanitario son realizadas desde entonces por la JAC.
  8. Quisieron trabajar con el turismo ecológico aprovechando los bellos paisajes y las diversas actividades agropecuarias. “Lo del ecoturismo potencial se iba a desarrollar con Ecopradera, y soñábamos convertir la región en una especie de Panaca, pero no se llevó a efecto. Tampoco lo de la granja experimental prosperó”, comenta Álvarez.
  9. Realidad de la operación del entierro de basuras
  10. Cuando se empezó a llenar el Vaso La Carrilera, no se tomó ninguna acción para el manejo de los lixiviados (líquidos que se desprenden por la misma naturaleza orgánica de los materiales y son arrastrados por el agua lluvia) corriendo estos en sus inicios por las calles internas hasta llegar al río Medellín, generando olores nauseabundos, según afirma Héctor. “La respuesta insuficiente para combatir lo anterior fue la contratación de cerca de 200 personas de las veredas cercanas que empezaron a hacer el reciclaje y el compostaje a cielo abierto con la materia orgánica separada, lo que agregó nubes de moscas en kilómetros a la redonda. Hicieron un galpón donde echaban un porcentaje pequeño de la basura y manualmente se seleccionaba el material sin protección alguna de seguridad. El resto de la basura se enterraba. Este proceso de separación se clausuró en el año 2004 y desde entonces se están sepultando las basuras sin proceso previo alguno”.
  11. Emvarias fue multada en 2014 con más de $2.000 millones por no tener tanques recolectores y tratamiento de lixiviados. Según Héctor, Emvarias procedió a hacer los tanques de recolección y tratamiento de lixiviado, pero estos se quedaron cortos en tanto se pasó de 1600 a 3500 toneladas por día sin que hubieran actualizado su volumen; de esta manera el río Medellín sigue recibiendo el lixiviado sin tratamiento de La Pradera, el cual arrastra compuestos cancerígenos y metales pesados, afectando a los peces que posteriormente consumimos.
  12. Actualmente la población circundante a estos Vasos –8 a 11 kilómetros a la redonda como referente de afectación– sufre todo tipo de males: cientos de miles de gallinazos son parte del paisaje, conllevando ello a situaciones desesperantes como la que le sucedió a un vecino de Héctor, al cual este enjambre de animales carroñeros le ha matado 124 reses, las mismas que mueren por infecciones ocasionadas por picotazos cuando, por ejemplo, la res pare su cría. “Normalmente, cuando la res tiene su cría, diez o doce gallinazos se comen la placenta, y eso está bien. Pero cuando son cientos, se comen también al recién parido. A la parturienta le picotean la vulva, la infectan con bacterias peligrosas y muere”. El gallinazo también destruye tejados y transmite un piojo perjudicial. Su excremento es muy ácido y si son grandes cantidades de animales, estos destruyen pastos y cultivos enteros.
  13. “Lo peor es que el gallinazo se reproduce a una rata muy alta y es muy “aseado”, causando contaminación en aguas veredales o en aguas que son bebederos del ganado. Normalmente el gallinazo se desplaza buscando la carroña, pero, cuando encuentra el alimento servido, allí se asienta y se reproduce descomunalmente”.
  14. Otro mal mayor es el de los roedores y el de culebras mapaná de más de 2 metros, las cuales ya se convirtieron en habitantes de regiones frías (su hábitat normal es a 1400 metros sobre el nivel del mar, m.s.n.m.), como el corregimiento Bellavista (2000 m.s.n.m.) del municipio de Donmatías, causando ataques y emergencias médicas, pues es muy venenosa. Estas han aniquilado especies de regiones enteras como el mono tití, sapos, ranas.
  15. La expropiación y la vía municipal

Hay un caso emblemático que agrega leña al incendio: la familia Carvajal Ospina habitó un sector de La Pradera por más de 80 años, el mismo que será afectado por el Vaso La Piñuela, y contaba con documentos de compraventa de la propiedad. Emvarias los expulsó con acciones legales, sin mediar diálogo alguno. AVA y las comunidades exigen indemnización por esta violenta expropiación.

La última pelea que cazó Emvarias con la comunidad fue el intento de apropiación de la vía La Pradera-Cumbre-Meseta-Bellavista (corregimiento de Donmatías), la cual siempre ha sido usada y mantenida por los habitantes de la región y es una vía terciaria que tiene características municipales. Lo que más llama la atención es que el mejoramiento de esta importante vía para los campesinos fue otro incumplimiento, y ahora pretenden arrebatarla, afectando a muchísimas personas, porque la empresa la requiere para llenar el Vaso de la Piñuela. Esto, sumado a todas las tropelías, originó el primer plantón del 29 de septiembre realizado en la sede de Emvarias, Corantioquia, Gobernación y Alcaldía de Medellín.

Las comunidades empiezan a movilizarse y a exigir lo que les ha sido arrebatado: el medio ambiente sano, la tranquilidad, el trabajo, el tejido social. Por ello exigen compensaciones y seguirán trabajando hasta que el alcalde Quintero y Emvarias los escuchen y corrijan el rumbo actual de contaminación sin parangón y de violación flagrante de todos sus derechos.

A la pregunta final que se le hizo a Héctor Álvarez: ¿Cuál de las promesas ha cumplido Emvarias?, la respuesta fue: “Ninguna, pero ahora hemos aprendido y vamos a seguir luchando hasta el final, pues estamos más unidos que nunca.”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s