El fantasma entre nosotros: el gluten

Por Cristina Arias Galeano

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He decidido adentrarme un poco más en este tema, ya que es tendencia y está de moda hablar de los alimentos y los productos libres de gluten. Hace más o menos dos años vengo leyendo del tema, tratando de entender por qué para muchos se ha convertido en un asunto tan importante y por qué para otros, que hacen parte de la cofradía del pan, es un pecado hablarles mal del gluten; yo los entiendo ahora, porque el gluten no tiene la culpa, sino que la hemos tenido todos, desde que dejamos de preocuparnos por entender nuestra alimentación y así saber que la mejor manera de vivir tranquilos es mantener un equilibrio y variarla adecuadamente.

Me explico: detrás de este fantasma hay mucho más que una dieta de moda, y hay que tomarlo en serio.  En mi opinión y antes de que lean el resto del texto, yo lo tengo en la lista de los alimentos más inflamatorios, junto con los aceites vegetales, los azúcares refinados y los lácteos. Y antes de que su mente le grite que deje el texto mientras se esconde detrás de sus mejores argumentos y sostiene que no puede o no tiene que alejar el pan de su vida, porque ha sido parte de la dieta de la humanidad desde hace décadas, permítame darle un resumen de los hallazgos más recientes con respecto a esta maravillosa proteína que debería ser solo una visita casual en nuestras vidas.

Primero que todo, debemos entender qué es el gluten, porque a no ser que haya estudiado algo relacionado con el área de la salud o haya estado interesado antes por el tema, no va a entender mucho. El señor gluten, como lo dije, es un conjunto de proteínas que está presente en algunos cereales: los más conocidos y mencionados en nuestra cultura son el trigo, la cebada y el centeno, pero en otras culturas se consumen alimentos como el bulgur, cuscús, kamut, sémola, entre otros que también contienen esta proteína. Algo que me parece importante mencionar es que la mayoría de cervezas del mundo contienen gluten, así que cuidado.

Y ha de ser mencionada la avena, pero esta contiene gluten solo por contaminación, porque se procesa o almacena en los mismos lugares que los demás cereales que sí lo contienen, pero para que no se preocupe, es posible encontrar avena sin gluten; debemos leer los empaques y deben estar certificados.

Respecto a la cuestión del por qué las generaciones pasadas siempre se alimentaron con el trigo y es la herencia que nos han dejado, la respuesta es: porque definitivamente no se pueden comparar los cultivos de los cereales de antes con los de ahora. Aquellos eran mucho más artesanales, y hemos tenido en los últimos tiempos una evolución tan rápida en estos que no dimensionamos que ahora contienen casi el triple de esta proteína y todo ha sido por las mejoras que ha querido hacerle el ser humano a los cultivos. Y eso no está mal, solo digo que se debe tener mesura con la frecuencia y cantidad con la que se consume este alimento.

Le cuento cómo lo entiendo yo: tanto el gluten como la caseína, que es la proteína de  los lácteos, generan un daño directo y crónico sobre la mucosa del intestino delgado. El gluten produce la enfermedad celíaca, sobre la barrera que filtra las moléculas proteicas que lesionan por mecanismo inmune al epitelio. La enfermedad celíaca se complica con un linfoma o un adenocarcinoma de intestino delgado. Estas moléculas nos inflaman de una manera crónica y ello se evidencia en síntomas como: alergias cutáneas (acné, dermatitis), asma, vaginosis, dolores de cabeza, irritabilidad, trastornos intestinales como mala absorción, malnutrición; y claro, como todo esto sucede no cuando comemos el panecito, sino cuando engullimos otros alimentos, no entendemos de dónde viene el problema.

Pero hay dificultades mucho más grandes: las investigaciones y los estudios poblaciones de hace un tiempo para acá han relacionado el consumo frecuente del gluten con enfermedades tales como alzheimer, epilepsias, autismo, convulsiones, enfermedades respiratorias, cáncer de mama y próstata, diabetes mellitus y depresión. Entonces, el daño que ejerce el gluten desde el intestino es sobre el sistema inmunológico, en tanto se crea una resistencia por la exposición tan frecuente y empieza a generar inflamación, pero sólo es nuestro cuerpo que nos pide un cambio a gritos.

En mis lecturas y encuentros con la alimentación sana y consciente, he encontrado mejores resultados en mí cuando elimino de la dieta diaria el gluten. Si en usted todo lo anterior genera un gran escepticismo, por favor vaya y haga su propia investigación, entérese del tema y expulse de su casa este fantasma, prepárese para una limpieza que lo ayudará a despejar la mente, a dormir mejor y más feliz haciéndose cargo de todas estas dolencias que siempre nos han hecho creer que se controlan solo con pastillitas.

Usted en casa puede empezar a hacer sus propios experimentos, a sacar por temporadas el gluten de su dieta, sentir cómo reacciona a todo y luego estará preparado para eliminar muchos otros productos que contienen gluten y que usamos a diario aunque no lo sabemos, como los cosméticos. Sí, es un fantasma, siempre está ahí, pero no lo vemos.

Si quiere además empezar a sanarse desde casa sin medicamentos, le cuento que puede hacerlo consumiendo de manera muy consciente alimentos que contengan glutámica, la forma más conocida son los caldos de huesos. Aquella también la puede conseguir como suplemento en polvo y ayuda de manera muy efectiva a sanar esta herida. Otra, y una de las que a mi más me gusta, es el aloe vera, una planta mágica y maravillosa,  que en Latinoamérica es de bajo costo y que puede tener en el jardín de su casa; también puede complementar con alimentos ricos en vitamina A. Y, por último, los probióticos presentes en todos los alimentos fermentados como: chucrut, kombucha, miso o soja fermentada, kimchi, kéfir, encurtidos, yogurt natural…

Instagram: @mujer.alimento

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Un comentario en “El fantasma entre nosotros: el gluten

  1. Respecto a que «todo ha sido por las mejoras que ha querido hacerle el ser humano a los cultivos», eso es lo realmente malo y grave, pues la agricultura industrial solamente se ha preocupado por el rendimiento por hectárea, sin atender a la calidad. No solo ha alterado el contenido de gluten, sino que ha modificado otras proteínas, más fantasmas, que se refuerzan para generar todo ese grupo de enfermedades que Ud. nombra.

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