Confiar está de cumpleaños

Por Rubén Darío Zapata

Imagen Confiar Cooperativa

Este año, la cooperativa Confiar está llegando a sus 50 años de vida, una hazaña que muy pocas cooperativas en el país han podido contar. Es una cooperativa bastante conocida, al menos en Antioquia, por lo que no es necesario desarrollar aquí su historia, baste con decir que fue fundada por el sindicato de Sofasa en 1972 y que ha alcanzado un enorme reconocimiento sobre todo en el movimiento social y popular, sobre todo por las organizaciones culturales. Esta vez conversamos con Oswaldo Gómez, gerente de la cooperativa desde 1982, no para que nos cuente la historia, sino para que nos ilustre sobre el rasgo distintivo de Confiar, su sello personal, lo que la ha sostenido durante estos 50 años.

Rubén: ¿Cómo pasa de ser una cooperativa de trabajadores a una cooperativa financiera?

Oswaldo: A principios de los 80, el sindicato, muy metido en la lucha contra la empresa, había descuidado mucho la cooperativa; porque, además, en esa concepción ideológica a veces tan radical, muchos dirigentes sindicales empezaban a verla como una acción revisionista, que no conducía a los procesos de formación para la transformación y el cambio social. Pero otro sector empezábamos a ver justamente en la cooperativa una oportunidad muy importante para la transformación social.

Y es que, en esa confrontación tan dura con la empresa, esta decidió despedir en su totalidad a la junta directiva, de la cual yo hacía parte. Eso coincidió con el cumplimiento de 10 años de la cooperativa, que andaba medio estancada. De ahí la necesidad de pensar en una especie de relanzamiento. Ya no podía seguirse pensando solamente en función de la gente de Sofasa, en principio buscando vincular trabajadores de otras empresas. Rápidamente se nos vino encima la apertura económica, con el consecuente despido de muchísimos trabajadores de las empresas. Entonces tuvimos que entender que el mundo del trabajo ya no estaba en las fábricas, sino en el territorio, en los emprendimientos. De hecho, la misma situación de mucho trabajador asociado a la cooperativa despedido, presionaba a la cooperativa para entender que ya no podía vincular solo a trabajadores asalariados, sino también a la gente desempleada que estaba en el rebusque. 

R: ¿Qué es lo que diferencia a una cooperativa financiera de otras instituciones que captan ahorros y prestan para la inversión?

O: Las cooperativas, por su naturaleza, independientemente de que hagan intermediación financiera, deben tener más un concepto de solidaridad y de ayuda mutua. Diferente a la evaluación de la capacidad de crédito de las personas mediada por la capacidad de riesgo, un asunto en el que han caído muchas cooperativas hoy, presionadas por la norma. Y no es que no haya que cuidar la platica, que de hecho no es de la cooperativa sino de los asociados, sino que tiene que primar el criterio de la solidaridad. Nosotros tratamos de ir más allá del criterio del ahorro y el crédito con solidaridad. Lo que queremos es que la gente encuentre realmente una alternativa muy distinta a la que ofrece el sistema financiero tradicional. Cosas tan sencillas, pero categóricas, como cuando le insistimos a la gente en que debe ahorrar con paciencia y gastar con parsimonia. La idea no es crecer, aunque sea a costa de mantener a los asociados supremamente endeudados. Esa es una de las expresiones más brutales del capital hoy: el estímulo del consumo a partir del crédito. Nosotros insistimos en que hay que hacer un esfuerzo grande por ahorrar, y en ese caso cuestionar nuestra forma frenética de consumir. Lo que buscamos es generar una mayor racionalidad en el uso del dinero.

También hemos abandonado bastante la orientación al crédito de consumo en favor del crédito hipotecario, para resolver, con una serie de facilidades, una necesidad muy sentida de la gente. En eso Confiar tiene un liderazgo muy importante a nivel nacional. También hemos fortalecido el crédito para financiar iniciativas asociativas de organizaciones sociales y comunitarias. Y para ello hemos fortalecido la relación con otras cooperativas para ser realmente una opción de los pobres, a través de una banca comunal. La metodología es el crédito basado en la confianza tejida entre la comunidad misma.

R: Eso en términos de ahorro y crédito. ¿De qué otras manifestaciones de solidaridad podemos hablar en la cooperativa?

O: Confiar tiene una particularidad muy interesante, que nos diferencia de muchas otras cooperativas: nuestra relación con nuestros asociados y con el territorio y sus organizaciones. Hemos optado, por ejemplo, por captar más ahorros de personas que no están interesadas en asociarse, para fortalecer las posibilidades de apoyo a las personas y organizaciones asociadas. Eso nos lleva a entender que el ahorro y el crédito están en función de establecer líneas de crédito que nos permitan atender iniciativas de la comunidad con créditos que difícilmente podrían conseguir en el sistema financiero tradicional. Por eso mucha gente dice que Confiar es como la caja menor de la ilusión, porque es capaz de asumir compromisos en operaciones crediticias que otros no asumen.

Lo otro es irradiar, a partir de algunos recursos que nos quedan como excedentes y generación de fondos sociales, apoyo a muchos proyectos, sobre todo en el sector cultural, para que puedan adelantar procesos muy bellos pero que no cuentan con recursos. Hay, además, un grupo de entidades con las cuales hemos tejido unas relaciones muy bonitas, más allá del sector cultural, que es el sector de los acueductos comunitarios, en el que reconocemos una enorme importancia para que un bien esencial para la vida como el agua no se vaya a convertir en una mercancía, a través de la privatización de estos acueductos, algo que viene intentándose desde hace años, con el cuento de que tienen que ser modernos y mejorar sus estrategias de gestión, etc. Por fortuna, en ese sector hay una gran capacidad de asociación y movilización. Ahí, Confiar ha jugado un papel muy importante en términos de acompañamiento y apoyo financiero, por ejemplo, prestándoles para que compren las tierras donde nacen las aguas, para que puedan preservar en ellas las condiciones de generación de agua.

También adelantamos desde la Fundación Confiar procesos de formación para impulsar los nuevos liderazgos del cooperativismo y la economía solidaria en Colombia como un proyecto de futuro alternativo a la rapacidad del mercado. Una dirigencia que entienda un país que está cambiando y necesita del cambio y se disponga a ser protagonista de dicho proceso.

R: En ese sentido, Confiar ha buscado contribuir a la construcción de un país en paz, a través del sector solidario. Pero entendiendo la paz también como justicia social, o al menos que sin justicia social todo proceso de paz es incompleto.

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