Raúl Vallejo Corral – Poesía

Primer viaje a Macondo

Navidad de 1974: a mi tía Maruja

le regalaron Cien años de soledad,

y ella pensó que sería una historia

igual que las de la Biblia

algo menos sangrienta

pero más evocativa del paraíso perdido.

Nadie supo con qué mañas los gitanos

de Melquiades atropellaron

la casa de mi tía, ni cómo

la descomunal boa del joven José Arcadio

Buendía glorificó el pecado

de la carne, por artes de Pilar Ternera.

Mi tía dejó de leer la novela y su crítica

fue un rosario y sus letanías:

García Márquez cayó en el tacho

de basura condenado por obsceno.

Yo, que ya sabía el significado de la palabra

obsceno, aproveché la hora de los rezos

para rescatar del basurero la novela.

Fue una primera lectura clandestina,

pantagruélica, afiebrada, y decidí extraviarme

bajo la lluvia de flores amarillas y los ceibales de Manabí,

en las bananeras sembradas de olvido y el camión

de mi padre que extravió el camino de regreso a casa;

en las sábanas de la asunción de Remedios, la bella,

como en la piel morena y etérea de Martita, mi vecina;

en las guerras perdidas del coronel Aureliano Buendía

y la pira en la que terminó nuestro General de las Derrotas;

en las penas de amor de Mauricio Babilonia y las propias

en el espejo hablado de los pergaminos y los rumores

que persiguen los pasos de María Angula en busca de sus tripas,

en esa geografía de curas que levitan sin senderos de regreso a Dios.

En los carnavales del 75, luego de las fiebres,

me convertí en ciudadano de Macondo y renació

mi segunda oportunidad de ser sobre esta tierra.

Raúl Vallejo Corral. Manta, Ecuador,1959.

Por los caminos de la poesía transita la vida con sus formas y colores, alguien se detiene, vocifera el nombre de las piedras, retorna a la jornada donde un ejército de vocales y consonantes componen los paisajes del antes, el después y los necesarios ahora y siempre. Raúl Vallejo se reconoce en nuestra macondiana geografía y nos ofrece el secreto de una piedra mágica:

 La poesía/ bosque de sueños/ invadido por los espectros de la realidad.

OBRA POÉTICA

Cánticos para Oriana (2003), Crónica del mestizo (2007), Missa solemnis (2008) y Mística del tabernario (2015), galardonado con el Premio de poesía José Lezama Lima.

El poema aquí publicado hace parte de su libro Mística del tabernario.

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