Manejo de heridas y traumas

Por Félix Orlando Giraldo Giraldo

“Ejercitarse respecto a las enfermedades en dos cosas, ayudar y ante todo no hacer daño”

Hipócrates de Cos (460 a.c. – 375 a.c.)

En la imagen: El tratamiento de Eneas: se dice que el legendario fundador de Roma
también llevó la medicina griega al Lacio (Pompeya, S. I d. C.)

El ser humano siempre ha estado expuesto al trauma desde tiempos ancestrales, ocasionado por caídas, lucha contra los animales o grupos humanos por el control territorial. Se pregunta uno: ¿Cómo sería tratada una herida hace unos 6.000 años? ¿Cómo se suturaban las heridas? ¿Cómo se practicaba la cirugía?

En tiempos lejanos, muchos pacientes morían después de las cirugías a causa de complicaciones tales como abundantes sangrados e infecciones.

Los egipcios antiguos utilizaban materiales adhesivos para mantener unidas las heridas y las untaban con grasa, miel y carne fresca para mejorar el dolor. En la India se usaron grandes hormigas a las que se hacía morder los bordes unidos para luego cortarles la cabeza.

En el año 600 el médico hindú Susruta describe diferentes tipos de hilos de sutura, de cuero, algodón, crin de caballo y tendones. En la Edad Media, por la imposibilidad de practicar con cadáveres para estudiar anatomía, las suturas en la superficie se realizaban con hilos de seda. El ejemplo a resaltar es la Escuela de Salerno, su representante Rogerio Salerno en su texto Practica Chirurgica de 1180 explicaba cómo debían coserse las heridas.

En el siglo X, el médico hispano árabe Abulcassis propone el uso de hilos de sutura para cerrar las heridas abdominales. En 1820, el cirujano francés Pierre Percy inventa los hilos de sutura metálicos. En 1909, Humer Hutl, es el primero en usar grapas para unir heridas. En 1964, la empresa estadounidense 3M lanza el steriship, que permite pegar las heridas sin sutura. A partir del año 2000 aparecen los adhesivos tisulares, como los llamados pegamentos para las heridas, que reducen el dolor y aceleran la cicatrización.

Grecia, cuna de la medicina moderna

En la antigüedad, la medicina de la Grecia clásica superó a la medicina de otras naciones y de todas las épocas anteriores al iniciar la investigación de las causas reales de la salud y la enfermedad, estableciendo las bases para formular racionalmente el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento.

Hipócrates separó la Medicina de la religión, estableció el pensamiento científico y creó la medicina como ciencia. Sus escritos han sido conservados en la extraordinaria, y cumbre, obra Colección Hipocrática, Tratados Hipocráticos o Corpus Hippocraticum (53 tratados en 72 libros). Estos escritos constituyen la primera colección de textos científicos del mundo antiguo, la primera que tuvo la humanidad.

Los mejores escritos del Corpus son los llamados Tratados Quirúrgicos. Lo más significativo de estos se refiere al trauma, y principalmente al trauma de cabeza.

Hipócrates planea la trepanación así: “Si el cráneo está contuso o tiene una fisura, hay que trepanar de una vez; sin embargo, una fractura abierta con depresión, no requiere trepanación normalmente y es menos peligrosa; por decirlo en una palabra: ‘un cráneo lesionado debería hacérsele un agujero si no lo tiene ya hecho’. Dentro de estos modos de herirse, están abocadas a la trepanación la contusión tanto la que no es perceptible a la vista como la que de alguna manera llega a hacerse visible, y la fractura tanto la imperceptible a la vista como la que es visible”.

Generalmente se acepta que los tres tratados más antiguos son Sobre las heridas en la cabeza, Sobre las fracturas y Sobre las articulaciones.

Sobre las heridas en la cabezaes el tratado que más ha recibido atención y los mayores elogios y que es motivo de estudio permanente. Clasifica las heridas del cráneo y propone normas para su manejo, incluyendo exploración, reconocimiento, diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Luego de tipificar las heridas del cráneo, el tratado hace una excelente descripción de la manera de examinarlas y explorarlas, tanto visualmente y por tacto, como por exploración instrumental, con una sonda.

Sobre las heridas en la cabeza es el escrito que mejor refleja el alto grado de sofisticación técnica y científica que alcanzó la cirugía en la Grecia clásica, y que permite concebir la figura del cirujano hipocrático como aquel que podía realizar intervenciones quirúrgicas tan complejas como una trepanación craneana. Y siempre dentro del precepto de ante todo no hacer daño.

El texto describe en detalle las complicaciones de la trepanación, particularmente la sepsis, y el cuidado del enfermo que ha sido sometido a esta intervención.

Sobre las fracturashace una discusión general sobre cómo el médico frente a luxaciones y fracturas debe hacer las extensiones lo más derechas posible, refiriéndose a la posición que dan al brazo en el vendaje, y menciona los huesos y sus articulaciones con gran precisión anatómica. Luego clasifica las fracturas en “simples y complejas” y detalla el tratamiento para cada una de ellas. Es admirable la forma como explica los fenómenos de hinchazón distal, si la compresión es excesiva y los síntomas que se deben tener en cuenta para determinar que se ha vendado en la medida justa. También detalla la evolución en los días siguientes y cómo se deben interpretar los síntomas que se van desarrollando.

El tratado Sobre las articulacioneses muy explícito en la descripción de los diferentes tipos de dislocaciones, otra vez con sorprendente precisión anatómica

El tratado también se refiere a las fracturas de la clavícula, las luxaciones del codo, de la mano, de los dedos, de la mandíbula, las fracturas de la nariz, de la columna vertebral, la rotura de las costillas, las heridas de la pierna y el pie, y las diversas formas de dislocación de la cadera.

Estos excelentes Tratados Quirúrgicos constituyen realmente el origen de la cirugía científica del trauma.

El Corpus Hippocraticum es conocido y citado mayormente por sus textos sobre la epidemiología, las dietas, la ética, pero son los escritos quirúrgicos, y en particular los que tratan del trauma, los más demostrativos de la excelencia que alcanzó la medicina griega.

Hipócrates es el Padre de la Medicina, pero, principalmente, el Padre de la cirugía del trauma.

Nota: para este escrito se tuvo como guía la conferencia del Dr. José Félix Patiño, El Trauma en el Corpus Hippocraticum.

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