El Movimiento 26 de Julio, o la siembra de la revolución en el pueblo cubano

Por Jorge Álvarez

El 26 de Julio de 1953 es el día de la Rebeldía Nacional en Cuba; emblemática por ser la fecha en que se da inicio al proceso de la Revolución de 1959. Aunque José Martí, Apóstol de la Independencia, es el alma y guía espiritual de la Revolución cubana, es Fidel quien lideró tan importante gesta, cuyas raíces se hunden en las guerras independentistas.

En la foto: Fidel Castro Ruz

Antecedentes

La segunda mitad del siglo XIX fue una ebullición permanente de luchas anticoloniales e independentistas: las islas de las Antillas y algunos países centroamericanos estuvieron hermanados en dicha gesta en contra de la corona española. El 10 de diciembre de 1898 se firmó el Tratado de París, por el que España fue obligada a ceder Puerto Rico, Cuba, Filipinas y Guam a Estados Unidos, el 11 de abril de 1899. Estos territorios se convirtieron en neocolonias; Puerto Rico, como Estado Libre Asociado de Estados Unidos, y Cuba como república (dependiente y lacaya de los norteamericanos), pues a través de la Enmienda Platt, Estados Unidos se reservó el derecho de intervenir en sus decisiones.

Tales luchas independentistas fortalecieron los lazos de hermandad entre Cuba y Puerto Rico, por ello Pablo Milanés les dedica “Son de Cuba a Puerto Rico”, tomando una estrofa del poema de la portorriqueña Lola Rodríguez.

El mazo antilatinoamericano de la Doctrina Monroe

A partir de 1823, con la Doctrina Monroe, esa que vocifera «América para los (norte)americanos», Estados Unidos decide que toda América será su patio trasero, doctrina que ha impuesto hasta hoy a punta de sangre y saqueo.

Durante la primera mitad del siglo XX, Cuba caminó en una profunda desigualdad social, marcada por una permanente corrupción, siempre entre dictaduras y “democracias”, todas genuflexas a los norteamericanos.

En el marco de la Guerra Fría, el gobierno de Prío Socarrás fue derrocado mediante golpe de Estado por Fulgencio Batista, quien, presentando como excusa la profunda corrupción, se impuso como dictador en 1952, aunque ya había ejercido el poder con mano dura como jefe de las fuerzas militares primero y luego como presidente “constitucional”, entre 1934-1944, periodo durante el cual abrió las puertas de la isla a la mafia gringa para que convirtieran al país en un centro de juegos de azar y prostitución. Mientras tanto, la mayor parte de la población isleña se sumía en la miseria, la crisis política se profundizaba y la represión policial era la única respuesta del gobierno.

Punto de quiebre

Guillermo Moncada y Carlos Manuel de Céspedes fueron dos líderes independentistas cubanos de finales del siglo XIX; por ello han llevado su nombre dos cuarteles emblemáticos de Cuba.

El 26 de julio de 1953, al cumplirse cien años del natalicio de José Martí, un grupo de 160 jóvenes, autodenominados Generación del Centenario, la mayoría estudiantes y miembros del Partido Ortodoxo (que no estaban de acuerdo con su vacilante dirección), liderados por Fidel Castro Ruz, y con el propósito de desencadenar la lucha armada contra la dictadura, intentaron tomar por asalto los cuarteles Moncada (Santiago de Cuba) y Manuel de Céspedes (Bayamo).

La operación fue derrotada y 6 de los asaltantes murieron durante los hechos, 55 fueron detenidos, torturados y asesinados por orden de Batista (10 por cada soldado muerto). Los sobrevivientes fueron literalmente cazados, torturados y condenados a prisión.

Fidel, como licenciado en Derecho Civil, asumió su autodefensa en el juicio y, para ello, redactó un documento que luego fue conocido como “La historia me absolverá”, el cual utilizó para contraatacar. Señalaba al régimen representado por la dictadura como el causante de todos los males de la Cuba de entonces y resumía en seis los problemas fundamentales: la tenencia de la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud. Fidel fue condenado a 15 años de cárcel.

Por presiones nacionales e internacionales, Batista concedió una amnistía general y en 1955 todos los presos fueron liberados, incluido Fidel (detenido durante 22 meses), quien luego se trasladó a México, desde donde organizó la expedición que le llevaría de nuevo a Cuba, para continuar la campaña revolucionaria.

Creación del Movimiento 26 de Julio

En 1955 es creado en clandestinidad, como organización político militar, el Movimiento 26 de Julio, con ideología nacionalista, antiimperialista, democrática, fundamentada en las ideas de José Martí.

La guerra de guerrillas dirigida por el M-26-7, se inició el 2 de diciembre de 1956, con 82 expedicionarios que, partiendo desde México, arribaron a las playas del sur de la isla en el yate Granma, con tan mala suerte que en el desembarco fueron recibidos por las fuerzas batistianas, asesinando a 21 de ellos, deteniendo a otros 22 y obligando a replegarse al resto. En principio, solo 18 guerrilleros, entre quienes se encontraban Ernesto el “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos, Fidel y Raúl Castro, lograron llegar a la Sierra Maestra, establecida como base guerrillera, iniciando la gesta revolucionaria con solo 7 armas en sus manos, pero con la convicción de la victoria en sus corazones, a pesar de saber que iban a enfrentar a un ejército de 80.000 hombres. Este pequeño grupo estaba convencido de que contaba con el apoyo y compromiso irrestricto de su pueblo.

Otro héroe de la revolución les esperaba, organizando el levantamiento armado en Santiago de Cuba: Frank País, quien se mantuvo fiel a la campaña revolucionaria hasta que fue asesinado, a sus 22 años, en 1957.

Luego de dos años de duros combates, con un pueblo cada vez más comprometido con la causa y venciendo el miedo a todas las adversidades, la Revolución triunfó el 1° de enero de 1959. Lo fácil había concluido, pues a partir de ese momento iniciaba lo más difícil: consolidar la Revolución, a pesar de los 62 años del bloqueo impuesto por el imperialismo norteamericano, categorizado como el más largo, criminal y genocida de la historia de la humanidad.

Curiosidad musical del alzamiento

Para darle mayor inspiración a la acción militar (toma de los cuarteles), Fidel le pidió al músico y poeta, Agustín Díaz Cartaya, quien además era parte de los alzados, que escribiera un himno para el movimiento. A los tres días, el 19 de julio de 1953, ya estaba compuesta la obra. Inicialmente se le conoció como “Marcha de la Libertad”, pero en febrero de 1957 fue grabado y distribuido clandestinamente bajo el nombre de “Marcha 26 de Julio”. En el año de la huida de la dictadura, Daniel Santos, en Venezuela, le adicionó dos estrofas y lo publicó bajo el nombre de “Sierra Maestra”, un disco con ambas versiones, una por cada lado.

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