Sintramunicipio de Yumbo, una forma de sindicalismo social

Por Álvaro Lopera

Ambulancia de Sintramunicipio -Yumbo, Fotos: James Góngora

El municipio de Yumbo, cuya área es de 228 km², está localizado al norte de la ciudad de Cali, a tan solo 12 kilómetros, y es conocido como la capital industrial del Valle -tiene en su haber más de 2 mil empresas-, pero también como la cuna del M-19. Cuenta con una población cercana a 126 mil habitantes. El sindicato nació en enero de 1961, en pleno ascenso de la Guerra Fría y en plena gobernanza del Frente Nacional liberal-conservador.

Al escuchar al compañero James Góngora, dirigente sindical del municipio de Yumbo, da ganas de explorar las razones históricas de por qué el sindicalismo de nuestro país se apartó tanto de las masas urbanas y rurales que lo nutren. Y es que Sintramunicipio de Yumbo tiene en su historia suficientes prácticas sociales que dan luces sobre el verdadero cometido de un sindicalismo que siente la vida social como propia y sobrepasa los intereses gremiales de sus asociados.

La historia que no debe olvidarse

“Una mujer fue la primera presidenta del sindicato en un momento de la historia en que esto era extraño”, nos cuenta James. Es como si hubiera sido un mensaje adelantado de esa visión humanista y democrática del sindicato, en donde los derechos de mujeres y hombres trabajadores y pobladores pobres de la ciudad de Yumbo se convertirían en los estandartes de las principales luchas que el sindicato ha sostenido hasta el presente.

James aclara que el estigma inicial de la organización, borrado años más tarde, fue el nacimiento con la cruz de la politiquería, la burocracia oficial y la lucha por puestos según las roscas de los directorios, en el tiempo en que los alcaldes se nombraban a dedo y los trabajadores del municipio salían y entraban según el antojo de quien fuera el burgomaestre de la ciudad. “En sus inicios, el sindicato era de tendencia patronal; lo que menos representaba era los intereses de los trabajadores”.

Fue un nacimiento en la orilla oficial y burguesa que quería manejar el sindicalismo como algo propio. Hasta que surgieron en su seno dirigentes de la talla de Dionisio Hernán Calderón, un obrero militante comunista que llegó al municipio como un oficial de construcción el 1 de octubre de 1975, según narra Luis Alfonso Mena en su libro La historia de un sindicato del pueblo.

James, en una entrevista suelta y muy agradable, nos relata que Dionisio era un obrero ligado a los movimientos sociales y populares y que tenía una gran aceptación tanto en las bases sindicales como en el seno de la ciudadanía yumbeña. Con su liderazgo, el sindicato rompió las ligaduras que lo ataban a la corrupción oficial y abrazó las luchas sociales que aún sostiene como parte integral de su ideario.

Este gran líder fue asesinado en 1985, en el marco del genocidio político que se dio contra la Unión Patriótica y de la cacería de brujas que el Estado colombiano lanzó contra la población desde el mismo momento en que el M-19 se tomó la ciudad, el 11 de agosto de 1984. Su asesinato fue declarado delito de lesa humanidad, aún impune.

Posteriormente estaría en la dirección obrera el maestro Fidel Castro Murillo –cuando el magisterio de Yumbo participaba en el sindicato–, quien continuó la tarea de Calderón y al final terminó exiliado en Suiza, en 1996.  

El gran legado de estos dos hombres no solo se vio el año pasado en el accionar de Sintramunicipio de Yumbo y de muchos sindicatos obreros del municipio en el paro nacional iniciado el 29 de abril, sino que también se ha manifestado en las múltiples acciones sociales en beneficio de la población.

Accionar social del sindicato: un ejemplo a seguir

Como dice James, “la lucha social hace parte del ADN sindical”. Las luchas mixtas dadas por el sindicato han tenido que ver tanto con las reivindicaciones obreras (convenciones colectivas dignas, estabilidad laboral, nivel salarial, respeto al fuero sindical y a la dignidad del trabajador, etc., que han redundado en el mejoramiento del nivel de vida de los asociados) como con las reivindicaciones sociales. Es así que, haciendo la tarea desplegada por el sindicato con el liderazgo de Dionisio y tras la toma de terrenos del Municipio en procura de vivienda digna para todos los trabajadores, se logró incluir en una convención colectiva en la década de los años 70 las hectáreas que darían paso al barrio obrero de Yumbo, posteriormente llamado Dionisio Calderón, en homenaje al líder obrero-popular asesinado.

“El barrio se urbanizó a punta de mingas. Las casas construidas no tienen un diseño arquitectónico moderno, pues se usó la imaginación más que los planos. Las calles son estrechas como pensando en la mayor área para las casas. Allí en el barrio, si bien viven hoy en día hasta policías, se conserva un 40% de población obrera, con presencia activa de grupos artísticos con los cuales interactúa el sindicato. En este se han desarrollado encuentros de teatro nacionales e internacionales”.

Como cuenta Luis Alfonso Mena en su libro, “el nexo social del sindicato se expresa en los programas de la comunidad, como Aero Rumba, la banda musical, el grupo de danzas y el grupo de teatro que respalda la organización. La presencia de estas expresiones artísticas en movilizaciones como la del primero de mayo se ha vuelto una tradición y ejemplo de marcha disciplinada y comprometida. En las festividades de Yumbo, en las navidades y otras efemérides, la sociedad cuenta igualmente con el aporte solidario del sindicato”. Todo un ejemplo a seguir de unidad vital sociedad-sindicalismo.

Para hacernos a una idea del ambiente que se respira en las asambleas obreras, Góngora afirma con una sonrisa que “no es raro ver acciones de compañeros en las asambleas sindicales como las de solicitar solidaridades para cualquier necesidad social o para respaldar una lucha concreta en la ciudad”. Es decir, el ambiente que se respira cotidianamente, producto de un acumulado histórico que hasta el Estado reconoce, pero no respeta, se parece al de las asambleas estudiantiles combativas de los años 70.

Teatrino «la casa pa´fuera» en el barrio obrero Dionisio Calderón

La ambulancia del sindicato, otro logro convencional

En la convención con vigencia del 1 de enero de 1981 al 31 de diciembre de 1982, el sindicato logró algo impensable: una ambulancia marca Toyota que estaba adscrita a la Secretaría de Obras Públicas Municipales fue autorizada para prestar el servicio a los trabajadores del Municipio de Yumbo y sus familiares, en caso de transporte hospitalario y evacuación por calamidad doméstica. Pero el sindicato siguió arañando posibilidades de ampliación de cobertura para toda la sociedad.

En la convención colectiva de trabajo del 1 de noviembre de 2008 al 31 de octubre de 2012 ya se vio el logro: el Municipio aceptó en firme no solo poner a disposición del sindicato una ambulancia último modelo, sino que admitió que esta prestaría el servicio a los trabajadores sindicalizados, sus familias y a la comunidad en general. En la convención colectiva del 7 de julio de 2013 al 31 de octubre de 2020, se estableció que el Municipio de Yumbo contrataría tres técnicos en atención pre-hospitalaria para la ambulancia. Es decir, en vista de la gran acogida de este servicio social de parte de la ciudadanía, el cual se presta gratuitamente, el sindicato tuvo que recurrir a la exigencia de los paramédicos para evitar pérdida de vidas en el trayecto hacia los centros de salud.

“Nosotros pasamos de ser trabajadores de pico y pala a trabajar en la ambulancia sindical, modelo 2015, la misma que funciona durante todo el año, 24 horas al día. Tuvimos que hacer ajustes administrativos para ello y aprender de la nueva práctica”, comenta James. Recuerda que “en pandemia trasladamos muchos ciudadanos y trabajadores, tomando todas las medidas de seguridad y es así que no perdimos a ningún compañero”.

Prestan servicio, sobre todo, a personas con bajos recursos económicos y con enfermedades críticas y este se ha realizado a nivel interdepartamental, dependiendo de la gravedad del paciente y de sus requerimientos de salud. También atienden emergencias y accidentes graves, es decir, están prestos a servirle a la comunidad en tanto hacen parte de la red municipal de ambulancias.

Como anécdota importante, en pleno paro nacional les tocó mover pacientes de un municipio a otro y algunas veces les tocó abrir camino a pie: se bajaba el conductor de la ambulancia para solicitar paso en medio de la gresca; al tener la debida identificación de ambulancia sindical nunca sufrieron atentados que lamentar y, por el contrario, todos los actores les despejaban el camino.

Participación en el paro nacional

El 28 de abril de 2021 se ubica históricamente como el día del estallido social nacional que mostraría otra cara combativa, juvenil, estudiantil y obrera de esa Colombia aparentemente pasiva y sometida, que decidió salir a las calles para impedir los adefesios de un gobierno oligárquico y corrupto que pretendía descargar sobre el pueblo el peso de la crisis económica que desde antes de la pandemia venía gestándose.

Esa reforma tributaria de Carrasquilla fue el florero de Llorente que prendió las alarmas y el entusiasmo espontáneo para intentar no solo detenerla, sino, quizás, para hacerle un boquete a un gobierno dictatorial de extrema derecha que se movía entre el asesinato de líderes sociales, la indiferencia por los acuerdos de paz y de nuestros bienes comunes, y la imposición dictatorial de medidas represivas en el marco de una crisis económica sin precedentes.

Las movilizaciones fueron vastas y Yumbo se destacó por haber cobijado una de las más combativas de todo el país. Y Sintramunicipio de Yumbo estuvo allí como codirector de una orquesta económico-social que hacía mover acompasadamente a toda la ciudadanía, salvo al gran capital que se erigió como el enemigo directo del pueblo movilizado.

El sindicato fue un actor directo, pues no se desmarcó de la primera línea durante el paro. Actuaron mancomunadamente con Alexander López, el cual fue llamado para solicitar apoyo ante los ataques desmedidos del ESMAD a la población. Cuenta James que “Yumbo tenía 15 puntos de bloqueo; nada salía o entraba sin la anuencia de las comunidades que bloqueaban”.

Crearon con las comunidades lo que se llamó el Comité Municipal de Paro de Yumbo, el cual impidió una escalada violenta como la que se vivió en Cali. El Comité presentó un pliego municipal de paro y el sindicato era uno de los negociadores. James afirma que él era uno antes del paro y que este lo transformó en tanto tuvo que conversar en medio de la represión con todos los actores: indígenas, estudiantes, artistas, comunidad en general y como uno de los voceros de ese colectivo con el gobierno municipal y el alto gobierno.

“Hicimos una asamblea comunitaria de todo el Municipio y en la tarima estuvimos nosotros con dirigentes sindicales de otras empresas como Sutimac, SintraIncapla, con muchos docentes, además de compañeros de las comunidades. Dábamos la palabra, participábamos en los debates, invitando al Estado para que respetara el derecho de las comunidades a la protesta social, así como el derecho a la vida”. Pero también participamos en la creación de las llamadas “rutas humanitarias”.

Las multinacionales con asiento en la ciudad presionaron para que la fuerza pública despejara violentamente las rutas taponadas del Valle. Los sindicatos y la comunidad respondieron creando lo que se llamó la ruta humanitaria de Yumbo de la mano de la OEA, la ONU, la Defensoría del Pueblo y el secretario departamental de convivencia, la cual se copiaría posteriormente en otros frentes del paro. Con esta se evitaba que faltara el alimento en los anaqueles de los mercados; que pudieran movilizarse los heridos y enfermos sin ser reprimidas o vapuleadas las ambulancias, y las mercancías de primera mano, como el gas para el Cauca, no tropezaran con obstáculos de ninguna naturaleza.

Sintramunicipio de Yumbo jugó en el paro nacional el papel que siempre ha desempeñado: caminar del lado de la comunidad consciente como un solo sujeto político, económico y social, destacándose por su firmeza la base del sindicato que nunca abandonó las tareas colectivas, pues el compromiso laboral y social lo tienen muy claro los 224 integrantes del gremio, de los cuales 79 son mujeres de armas tomar.

La acción social de este emblemático sindicato se convierte en un ejemplo a seguir en el período del cambio que a todos nos corresponde llevar a efecto para lograr una sociedad distinta, para lograr algún día que la dignidad se haga costumbre.

Homenaje a Dionisio Calderón

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