Dos eminentes cirujanos plásticos de la Universidad de Antioquia

Por: Félix Orlando Giraldo Giraldo

Dr. marco Ramírez con un paciente, Foto: minuto30.com

Dr.  Marco Ramírez

Décadas atrás, en la región antioqueña, era muy común que los campesinos utilizaran el machete no solo como herramienta de trabajo sino como arma defensiva tanto si estaban conscientes o bajo los efectos del licor. En estas peleas o riñas a muerte, estos hombres se enrollaban la ruana o el poncho en su mano izquierda para su defensa y la herida la recibía su mano dominante, la derecha, y, por tanto, era esta la gravemente lesionada: quedaba amputada a nivel de la muñeca.

En Medellín, el 25 de abril de 1964, el Dr. Marco Ramírez, mientras realizaba su Especialización en Cirugía Plástica Reconstructiva y de la Mano en el Hospital San Vicente de Paúl (hoy, Hospital Universitario San Vicente Fundación), llevó a cabo el primer reimplante de mano en Latinoamérica y tercero en el mundo (el primero fue en Estados Unidos en 1962 y el segundo en 1963 en China).

En el periódico El Pulso (Año 15, No. 195, Medellín, 2014) salió este pequeño recuerdo de una obra que se iniciaba en 1964 y que daría origen a múltiples intervenciones quirúrgicas: “Con ayuda de una secretaria y copias en papel carbón, se escribieron a máquina 1500 cartas o circulares que decían que en Medellín se estaban pegando manos en el hospital San Vicente, las que en caso de amputación debían envolverse en una bolsa, y conservarlas con hielo y aserrín (usado para conservar carnes) y hacerlas llegar lo más pronto posible al Hospital”.

Tres meses después del envío de las cartas, llegó del municipio de Entrerríos (Antioquia) la primera paciente con amputación total de la mano izquierda por encima de la muñeca y la mano envuelta en papel periódico y en un costal. Habían transcurrido siete horas tras la amputación (la recomendación internacional era realizar el procedimiento antes de las seis horas). Pero el Dr. Marco Ramírez, en compañía de los Doctores Marcos Duque y León Hernández, practicaron el reimplante. La cirugía tardó tres horas, la mano estuvo viable por seis días, pero al séptimo presentó necrosis y necesariamente se tuvo que amputar.

Estos colegas, como pioneros, abrieron un novísimo camino quirúrgico para los reimplantes de manos productoras, manos dadoras de tantas cosas: ternura, creadoras de arte, literatura y sensibilidad. Los progresos han sido inimaginables, gracias a las depuradas técnicas microquirúrgicas (con microscopio).

Como caso curioso, el 5 de septiembre de 1965 el Dr. Marco reimplantó la mano derecha de un campesino de Andes, a quien, nueve años atrás, el campesino que le acababa de cercenar esta mano, le había amputado su brazo izquierdo, en una pelea ocasionada por celos.

Realizó otras cinco cirugías en el Hospital San Vicente y se graduó como Cirujano Plástico de la Universidad de Antioquia. Además, fue el primer colombiano en publicar en la revista American Journal of Plastic and Reconstructive Surgery.

En el mismo periódico El Pulso, en 2014, se hizo un reconocimiento al Dr. Ramírez, así: “El Dr. Marc Iselian, uno de los mejores Cirujanos Plásticos del mundo, cita los trabajos del Dr. Ramírez en su libro: “Tratado de cirugía de la mano”, hablando de sus estadísticas como las más altas del mundo en reimplantes (1966)”. Su legado no solo fueron obras sino también frases importantes como esta que habla de la persistencia y el coraje: “Uno no se puede asustar, ni desistir, ni abandonar lo que se está haciendo. Así haya fracasos, hay que seguir adelante”.

El Dr. Marco Ramírez falleció en 2022.

Dr. José Francisco Polo Gómez

Es natural de Ciénaga, Magdalena, ciudad que en diciembre de 1928 fue escenario de la ‘masacre de las bananeras’, la misma que Jorge Eliécer Gaitán dio a conocer al mundo. Su madre fue sobreviviente de esta. Estudió medicina en la Universidad de Antioquia, donde se graduó en 1967 en Cirugía Plástica Reconstructiva y de la Mano.

La Clínica Noel, fundada en 1923 y dedicada a la atención de la niñez, comenzó su labor en 1924 bajo la dirección del pediatra Rafael Mejía Uribe. Un año después allí se realizó la primera cirugía de labio leporino y paladar hendido, la cual fue exitosa. En 1982 se inicia en dicha clínica el programa de Labio y Paladar Hendido, adelantado por un equipo multidisciplinar coordinado por un médico general e integrado por Cirujano Plástico, Anestesiólogo, Otorrino, Estomatólogo Foniatra y Trabajadora Social, que tendría a su cargo la atención integral del niño y la familia.

El labio leporino, el paladar hendido o una combinación de las dos constituyen las anomalías congénitas más comunes de la cabeza y el cuello del ser humano. La liebre tiene una hendidura en el medio del labio superior, similar a la que presentan los pacientes de labio leporino. De ahí su nombre

El programa estuvo dirigido por el pediatra Gustavo Jailler (fallecido), quien pidió ayuda a cinco cirujanos plásticos y luego a otros más, quienes se comprometieron, con el Dr. Polo, a operar gratuitamente, y en un tiempo de diez años lograron la intervención de 1850 pacientes.

La Gobernación de Antioquia exaltó esta labor a la clínica y a los integrantes del equipo médico, expidiendo el Decreto 1934 del 10 de diciembre de 1986, donde se reconoce esta práctica humana en beneficio de los niños afectados. El Dr. Polo afirma: “Esta labor social, médica y principalmente humanitaria, me ha llenado más que cualquier otro título obtenido en mi carrera de médico cirujano. No es únicamente el niño con esta anomalía quien necesita de nuestra ayuda. Todo niño o adulto discriminado la necesita, como también todos esos seres olvidados por un sistema de salud ineficiente y apático. Hoy se reconoce que la salud y la educación son fundamentales para obtener un completo bienestar físico y mental”

El Dr. Polo Gómez fue uno de los fundadores de la Clínica Las Vegas de Medellín, que actualmente está en manos del capital español. También fue profesor de cirugía de la Universidad Pontificia Bolivariana en el departamento de Cirugía Plástica. Su formación no solo ha sido médica y quirúrgica, sino que también es investigador de Historia, especializándose en la figura de Simón Bolívar y, además, fue miembro fundador del Grupo de Historia Manuela Saénz, con sede en la Asociación Médica de Antioquia, ASMEDAS. Actualmente es Miembro Correspondiente del Centro de Historia de Envigado “José Manuel Restrepo Vélez”.

Pare estos dos grandes seres humanos y médicos, un reconocimiento por sus grandes servicios a la medicina antioqueña y a la humanidad.

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