Los cabildos del adulto mayor: ¿posibilidad de ejercer control de los recursos?

Por Betty Ciro

Foto: Secretaria del adulto mayor de Bello

A pesar de que en el municipio de Bello fue creado mediante el Acuerdo 024 de 2001 el Cabildo del Adulto Mayor, solo fue a partir de 2012, mediante Acuerdo Municipal 014 del 29 de mayo, que empezó a tener viabilidad este organismo de los adultos mayores; sin embargo, hasta el momento no se observan mayores logros para la población adulta del municipio en cuanto al funcionamiento del Cabildo, que los debería representar.

Durante los dos períodos que lleva funcionando el Cabildo del Adulto Mayor se podría decir que ha pasado sin pena ni gloria, pero una esperanza renace desde el 15 de mayo del presente año, fecha en la cual se eligió un nuevo Cabildo del Adulto Mayor. Es que entre las personas que conforman la mesa directiva de dicho organismo se encuentran destacados líderes sociales que, según expresaron en la reunión de empalme con la anterior mesa directiva, se proponen cumplir a cabalidad con las funciones que les asigna la normatividad vigente, en lo relativo a vigilancia y control de los dineros asignados para el mejoramiento de la calidad de vida de los adultos mayores del municipio, y evitar ser cooptados por las administraciones para simplemente ser legitimadores del desvío de los dineros hacia otros destinos.

Período que cumplirá el Cabildo acabado de nombrar

Las normas que regulan el funcionamiento del Cabildo del Adulto Mayor estipulan que estos deben cumplir el mismo período de los alcaldes, es decir cuatro años. Por el motivo tanto invocado durante los dos últimos años, la pandemia del Covid 19, apenas hace un mes se nombró y su período finalizará con el del actual alcalde. No obstante haberse reducido el tiempo de ejercicio en forma ostensible, el actual vicepresidente electo considera que trabajará con todo su empeño para garantizar que, en Bello, los dineros que obligatoriamente se tienen que destinar para la población adulta, efectivamente se vean y que “no se queden solamente en unos cuantos uniformes y unas pocas salidas para los cabildantes, mientras que la población adulta y anciana más desprotegida sigue viviendo en condiciones muy difíciles”.

Es que a pesar de existir en Colombia amplia normatividad para la protección de los adultos mayores, esta no es conocida por quienes deberían ser sus dolientes. En gran medida esto se debe a la falta de voluntad política de las mismas administraciones, pues mientras que se desconocen los derechos hay menos presión para su cumplimiento. Muy a pesar de la claridad en las normas que contemplan las obligaciones hacia los adultos mayores, muchos de estos miembros de las clases populares deben enfrentar a diario unas condiciones de miseria y de desamparo. La Ley 1251 de 2008, plantea en su artículo primero el objeto de la misma: “Proteger, promover, restablecer y defender los derechos de los adultos mayores, orientar políticas que tengan en cuenta el proceso de envejecimiento, planes y programas por parte del Estado, la sociedad civil y la familia y regular el funcionamiento de las instituciones que prestan servicios de atención y desarrollo integral de las personas en su vejez…” Y como lo dice una frase muy popular: “El papel puede con todo o el papel lo aguanta todo”.

Tampoco han sido suficientes lo amplios diagnósticos que demuestran que, en Colombia, del total de los ancianos, el 40% (algo más de dos millones) no reciben ningún ingreso estable y que, del ciento por ciento de los adultos mayores, solo el 25% ha podido acceder a una pensión. Los anteriores datos los entregó Sergio Clavijo, profesor de la Universidad de Los Andes, en enero de 2020.

Adultos mayores en Bello

Según la Secretaría del Adulto Mayor, en este municipio existen más de 60.000 personas mayores; si aplicamos la estadística nacional, por lo menos 45.000 de ellas no gozan de una pensión y solo 5.231 reciben el subsidio del programa de Colombia Mayor, cuyo valor representa apenas el 8% del salario mínimo mensual legal vigente. Ampliar los cupos de beneficiarios es algo más que imposible, por lo tanto, que una persona nueva pueda acceder al subsidio, implica que se muera uno de los que actualmente reciben el aporte. Así se explica la respuesta de Amanda cuando responde la pregunta sobre si recibe el auxilio para los adultos mayores: “Hace tiempos me inscribí y estoy en el puesto 78”.

Para financiar los centros destinados para los adultos mayores en Bello, el estatuto tributario, dando cumplimiento a las Leyes 687 de 2001 y 1276 de 2009, consagró la estampilla Adulto Mayor. El artículo 165 lo define como “un tributo de carácter municipal destinado al bienestar del adulto mayor a través de la inversión en los Centros Vida y Centros de Bienestar del Anciano, como instituciones que contribuyen a brindarles una atención integral a sus necesidades y mejorar su calidad de vida”.

La tarifa de la estampilla corresponde al dos por ciento de la base gravable de los contratos, adiciones o modificaciones que realizan personas naturales o jurídicas con la Administración Municipal.  Ese dos por ciento se aplica luego de descontar el IVA y demás impuestos que debe pagar el contratista.

La tarea de los recién electos cabildantes es como ellos mismos lo expresaron: verificar la recolección de los dineros de la estampilla, velar porque estos dineros estén en cuenta aparte del presupuesto municipal y que se inviertan en el mejoramiento de la calidad de vida de sus destinatarios. Además, deberán luchar porque se cumplan las otras fuentes de financiación que se contemplan en la Ley: Presupuesto General de la Nación, Sistema General de Participaciones, Sistema General de Seguridad Social, Recursos propios de las Entidades Territoriales; Recursos derivados de la aplicación de la Ley pro-dotación y funcionamiento de los Centros de Bienestar de las Personas Adultas Mayores, instituciones y Centros Día o Vida, Recursos de la cooperación técnica y Recursos parafiscales.

Concepción del adulto mayor

Mientras que para el capitalismo el adulto mayor representa un riesgo financiero por la falta de productividad, por las enfermedades y los mayores costos que acarrea, en las comunidades indígenas y en las poblaciones raizales los ancianos son considerados sabios y personas responsables de la transmisión de la cultura, en últimas, aquellos seres de quienes se deben recoger los aportes en todos los niveles de la vida social.

La lucha es por la dignificación de los adultos mayores aquí y ahora.

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