¿Cuántas veces se empieza?

Por Cristina Arias Galeano

Imagen tomada de benefitnutricion.c

Podría imaginarse cuántas veces debí empezar este texto. Seguramente que no, hasta yo olvidé realmente la cuenta, pero tomando consejos y observaciones de algunas personas, alcancé a decidirme por el tema de este escrito, esperando que usted logre llegar al final de él para concluir conmigo el tema en cuestión. Para empezar, muchos lo saben, aquí y en todas las cosas de la vida, juega lo mismo: volver a iniciar.

“Cris, si vas a venir debes traer tu leche, porque yo no tengo la leche de unicornio que le gusta a usted”, es la expresión favorita de una amiga que siempre que planeábamos algo para hacer juntas el trabajo, me decía esto. Yo, simplemente, le contestaba: seguramente algún día entenderás por qué ahora me gusta más la leche de unicornio (bebidas vegetales) y no la leche de vaca o de algún otro mamífero. Seguro, si ella me alcanza a leer se va a sentir identificada. Amiga: aquí estaré para que me digas qué piensas ahora de mi leche de unicornio.

Expresiones así toca enfrentarlas cada día con nuestros amigos, nuestra familia y todas las personas que no entienden nuestros cambios (claro que nadie tendría que entenderlos), pero hoy en día yo me siento más segura para responder a todo esto sin que afecte mi proceso.

“Al principio te juzgarán de raro o desubicado, pero con el tiempo se acercarán a ti a preguntarte cómo lo haces”. Frases así me motivan a continuar, porque seguro aún no le ha pasado con la alimentación, pero sí con otras cosas cuando empieza a dejar de hacer las que no le gustan –que genera rechazo- o que lo alejan de su proceso. Y es que efectivamente tenemos un pánico inmenso al rechazo; comenzará a entender apreciado lector que alejar ciertas adicciones de nosotros es necesario. Vamos a dejar de sentir que los otros siempre nos atacan, porque realmente no es así, con el tiempo entenderá, y lo más importante, empezará a sentir que todos estos cambios eliminarán ese mismo rechazo que creía que los demás tenían hacia usted; y esta vez no hablo bajo evidencias científicas, aquí es pura experiencia aunque estudios hay muchos. Pero esas mismas personas son las que lo ayudarán a seguir centrado y convencido de los cambios.

Mis lectores más cercanos seguro van a sentirse mencionados en este texto: «¿Cómo haces para sacar tiempo de alimentarte bien y trabajar?, ¡es que no hay tiempo!» Yo siempre respondo: uno tiene tiempo para todo lo que quiere, es cuestión de programación, hacer listas, poner horarios, y claro, cumplirse; esto se trata de un compromiso consigo mismo. Si tiene clara la meta, sabrá lo que tiene que hacer para lograrla, pero por favor, primero pregúntese a usted mismo en dónde está, dese cuenta que no tendrá que empezar siempre en el mismo punto.

Hay muchas opciones de aprender a reducir el tiempo en la cocina, y en la semana seguro tiene un día o dos que programa para hacer las compras; trate de que ese día saque, lave y pique las verduras para dejarlas almacenadas en la nevera, pues esto hace parte de una estrategia que hoy se conoce como el Meal Prep, que es tener un previo en los días que tiene horario laboral más extendido, o que quiere hacer otras actividades como lecturas, deporte, arte, encuentros con familiares y amigos.

Simplemente es sacar, emplatar, poner un poco de limón, aceite de oliva, semillas o nueces, sal y pimienta logrando una ensalada maravillosa en 3 minutos. Lo mismo funciona con tener arroz, papas, plátanos, yucas cocidas… y un plus que aquí le dejaré de estos almidones maravillosos que hacen parte del grupo de los carbohidratos: cocinarlos y dejarlos enfriar, y usted sin darse cuenta está creando en su cocina, en su pequeño laboratorio, almidones resistentes que tienen unos efectos increíbles en su digestión. «Cris, ya estás demasiado técnica», lo sé, pero mi propósito es solo generarle interés para que haga sus propias consultas.

«Cris… y usted que trabaja en el área de la salud, seguro usted y sus colegas son los más saludables». Lamentablemente no es así, y no se trata de hacer un mal juicio, todos cometemos errores, y más cuando se trata de nosotros mismos. Conozco médicos que sabiendo lo peligroso del cigarrillo, del alcohol, de ciertos medicamentos y otras drogas, las consumen, como si no hubiese un mañana; hasta yo lo he hecho, deglutiendo comida que no es comida con toneladas de azúcar, poca proteína y nada de vegetales. Lo que yo pienso realmente es que vivimos en una sociedad hipócrita, que siempre muestra cosas que no son reales, que predica y no aplica, que hasta prefiere asumir juicios falsos y defenderlos solo por mantener una imagen más falsa aún.

Tristemente en los hospitales la dieta alimentaria, hasta de los pacientes, es algo totalmente salido de órbita. Un paciente en cuidados especiales o intensivos, enfrentando una patología con todas sus fuerzas, lo último que necesita es sumarle a ella más efectos inflamatorios, pero lo que les dan: galletitas de paquete llenas de azúcares refinados, trigos contaminados por la industria, leche que no es leche y lo más impresionante, jugos de fruta que no son fruta y que dicen ser “frescos», en fin, todo ello hace parte de la hipocresía, como dije.

Pero el consejo que quise dejarle mencionándole un poco de frases o expresiones que han hecho parte de mi proceso, es que le quede claro que empezar es volver a despertar de una noche de descanso; para mí, todos los días son así, un nuevo inicio, un nuevo comienzo.

Entienda: estos hábitos debe asumirlos con el mayor amor propio posible, con la calma y la paciencia necesarias y si no las tiene y llega el día que se diga: ¡no voy a lograrlo!, este texto es para que no olvide que este pensamiento vendrá a usted muchas veces. A mí también me sucedió y me sigue pasando, y eso está bien, simplemente deje que pase la tormenta, respire y vuelva a sentarse, a releerse y ya no va a empezar desde cero, ya tendrá un par de líneas escritas como me pasó a mí con este texto.

Instagram: @mujer.alimento

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