En silencio ha tenido que ser

Por Jorge Álvarez

Caricatura tomada de rcabaiguan.cu

Para que nos entronicemos en la historia reciente de Cuba, paso a reproducir un fragmento de la carta que le escribió José Martí (el apóstol cubano) a Manuel Mercado.

Señor Manuel Mercado

Mi hermano queridísimo: …ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser… porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas… Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas… y mi honda es la de David.

Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895

Realidad, verdad y ficción

Fernando Valdez, o David, como es conocido en la clandestinidad, es un hombre tranquilo, poseedor de una abrumadora inteligencia. Sosegado, pero intrépido. Este regresa del exilio y es recibido por su familia, especialmente por su tío, un empresario corrupto y manipulador, quien le lleva de la mano hacia la construcción de organizaciones opositoras y contrarrevolucionarias.

Fernando no solo hace parte de esas organizaciones, sino que termina por dirigir algunas de ellas. Tienen entre sus planes la eliminación física de Fidel para darle una nueva ruta a Cuba. Valdez, además, logra ascender a posiciones de importancia entre las filas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ganando, de paso, el rechazo y desprecio de su familia, pues están convencidos que es un traidor. Lo que nadie sospecha es que es un agente entrenado por el Departamento de Seguridad del Estado de Cuba, encargado de los Servicios de Inteligencia, Contrainteligencia y Seguridad cubanas.

La narración anterior hace referencia a la puesta en escena de una serie de televisión de 18 capítulos, producida en 1979, que capturó la atención de los cubanos durante dos temporadas. En Silencio ha Tenido que Ser, es el nombre de esta producción, el cual fue tomado de la carta referenciada al principio de este artículo.

Esta obra de ficción (adaptación) basada en hechos reales, nos ofrece, en sus escenas, dramáticos acontecimientos de la historia de Cuba luego de 1959. Allí se escenifican algunos de los intentos de asesinato de Fidel Castro (fueron más de 600). También nos brinda una especial muestra de los hechos que marcaron profundamente la realidad, en abril de 1961, con el fallido intento de derrocar la revolución pretendiendo una invasión, a través del desembarco en Bahía Cochinos, de más de 1200 exiliados entrenados, armados y financiados por la CIA de los Estados Unidos, y rechazados de forma contundente por las fuerzas populares revolucionarias. 

En varios de sus capítulos, la serie nos lleva a viajar por diferentes países de la geografía mundial, siempre de la mano de Fernando, asumiendo con coraje y compromiso, y en escenas de mucho suspenso, su papel como infiltrado en la CIA, haciendo un recorrido por distintas naciones centroamericanas: Nicaragua, Salvador, Honduras, Guatemala, durante los años del calor y fervor revolucionarios. O volando a Suramérica como especialista en guerra psicológica, y, tras esa cortina, dar apoyo a grupos insurgentes de la resistencia chilena en 1976. También lo vemos en Namibia, en diciembre de 1980, en una acción de contrainteligencia, cuando ayuda a la guerrilla que lucha contra la ilegal ocupación surafricana de su territorio.

El protagonismo especial en la serie lo encontramos en los Comités de Defensa de la Revolución – CDR, presentes de forma permanente y en estrecha colaboración, para impedir los ataques que los agentes financiados por los gringos pretenden realizar al interior de la Isla.

Otra película que tenemos que sacar del anaquel de los olvidos, basada en hechos reales, y que también hace referencia al trabajo de contrainteligencia de las fuerzas revolucionarias cubanas, es El Hombre de Maisinicú, que, con Alberto Delgado, nos lleva al Escambray en 1964, con el propósito de desarticular la acción contrarrevolucionaria de bandas apoyadas por los Estados Unidos y que operaban en las montañas del Escambray.

Tanto Alberto Delgado como Fernando, personajes principales de ambas producciones cinematográficas, fueron protagonizados por Sergio Corrieri, quien, además de estelarizar numerosas obras para cine y televisión, fue actor y director teatral. Entre otros cargos de importancia nacional que ocupó, por allá en los años 1990, el de presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos – ICAP fue uno de ellos.

Estas producciones, entre otras, rinden tributo al Departamento de Seguridad del Estado (Servicio de Seguridad Cubano) que, en estrecha colaboración con un pueblo convencido y comprometido, ha logrado derrotar los ataques subversivos que durante más de 60 años se han planeado para derrocar el proceso de construcción de una sociedad más justa y equitativa. Entre las acciones que han enfrentado, están los intentos de asesinato a dirigentes cubanos, especialmente a Fidel Castro, así como la subversión ideológica, bombardeos a ciudades, aeropuertos, centrales azucareras y campos de caña, sabotajes a la economía e invasiones militares; infiltraciones de grupos terroristas, estímulo y apoyo a organizaciones terroristas, incluyendo las bandas de alzados, lanzamiento de armas y explosivos, espionaje e introducción de plagas y enfermedades.

De este Departamento de Seguridad también hacían parte fundamental los Cinco Héroes liberados en 2014, gracias a la presión y solidaridad internacionales. Sobre ellos se narra su historia en la película Red Avispa.

La mentira y el engaño al servicio de quién

Estados Unidos ha sometido por décadas a los pueblos del mundo para privilegiar sus intereses. Ha mantenido bloqueada a Cuba durante 60 años y hemos visto y seguiremos viendo el miedo impuesto por la mentira, el sabotaje y el asesinato. Estos fueron elementos importantes en Chile 1973, cuando la CIA promovió un golpe de estado contra Allende, a lo que ha sumado, entre muchas más, la fake news de las falsas armas de destrucción masiva en Iraq, para justificar su invasión; el engaño para la no defensa de los acuerdos de paz de la Habana con las Farc; las mentiras para enlodar la campaña del Pacto Histórico. Son solo algunos ejemplos de los miles que podríamos ofrecer para dicha afirmación.

Los pueblos que luchan por sus derechos y autonomía se han visto obligados a defenderse, y para ello deben utilizar la inteligencia… y la contrainteligencia.

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