Poesía de Armando Romero

SOSATSU, Dios del Trueno

La risa de Dios

a Carlos Gutiérrez

Dice Quevedo que de tiempo en tiempo

Dios viene a reírse con nosotros.

Planta su boca abierta contra los malvados,

y deja alegría en las penas de los inocentes.

No habla el poeta de truenos y tempestades

cuando es hora de su presencia,

o si al oírla recogeremos el eco

que despierta el cencerro de los dientes.

Ya sea en arameo, griego, latino o hebreo,

su cadencia debería respirar como los cometas,

alambicarse de vapores en las estrellas

y untar de todo gozo el universo.

Dado es que esperemos en silencio

que un día llegue hasta nosotros,

y rogar que sus lapsos no sean eternos

como los hilos invisibles de nuestra paciencia.

Detener la historia

a Alfonso

El emperador de turno se ha levantado

hoy de su catre imperial

a detener la historia con las manos,

con los pies.

Así lo hace a diario pues ésa es su misión.

Lo fue de sus antepasados,

lo será de sus herederos.

Extraña realidad y trabajo para este hombre

por un rato omnipotente:

La historia empujó con fuerza antes

y ahora está cansada,

como piedra en el camino.

Pero el emperador de turno no quiere

que retroceda ni se dé por vencida,

porque su misión es detenerla.

Sin ella él tampoco tendría presente o futuro.

Cada mañana el emperador de turno

sonríe y hace gestos de gozo

frente a la multitud adherida al televisor,

mientras la historia detenida se lamenta,

y haciendo un esfuerzo, puja,

atendiendo el clamor de sus intestinos.

 

Post-moderno

Ojo al sueño que viene inventando mentiras,

que nos trae al emperador de turno amando a todos

               los hombres y mujeres, a sus perros y alimañas;

que hace de la colosal empresa de la guerra fuente

               de nutrición y alegría;

que juega a la bolsa nuestra riqueza para asegurarnos

               libertad y progreso;

que hace del humo de las fábricas y pesticidas

               perfumes para nuestras noches de amor;

que ve en los reactores nucleares emanaciones

               de amistad como de luz.

Ojo al sueño que viene inventando mentiras,

porque no hay otro

Armando Romero. Santiago de Cali, 1944.

Viene la poesía a contar el silencio, antes de la tormenta, después del trueno. Un dios trasnochado administra vacunas de sol para tener control soberano sobre los sueños, hace estallar alarmas, aplausos, loas a la seguridad. La risa de Dios es la risa del emperador de turno cayendo sobre el tablero antes y después de la partida, pero siempre habrá algunas fichas dispuestas, siquiera una, que le devuelva el ruido ensordecedor que llega, antes de la tormenta, después del trueno. En la poesía de Armando Romero está el trajinar de un oficio que señala y pone el dedo en la llaga, en el juego y el encantamiento de la vida.

Obra poética

  • Los móviles del sueño (1976)
  • El poeta de vidrio (1976)
  • Del aire a la mano (1983)
  • Las combinaciones debidas (1989)
  • A rienda suelta (1991)
  • De noche el sol (2004)
  • Cuatro líneas (2005)
  • A vista del tiempo, Antología poética 1961-2004. (2005)
  • El árbol digital y otros poemas (2009)
  • «El color del Egeo» (2016)

Los poemas aquí publicados hacen parte del libro De noche el sol.

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