¿Qué me ocurrió?

Por Darío González Arbeláez

La pieza teatral ¿Qué pasó? 19.04.2015 es una obra de teatro documental escrita y dirigida por Manuela Paniagua, quien aborda, a través de la actuación, el video y la poesía, un caso de abuso sexual y uno de negligencia institucional de las cuales fue víctima.

Al costado derecho del proscenio, la actuante —la víctima— de espaldas al público azota con las dos manos una puerta. Una luz blanca, picada, la enfoca completamente. Los golpes en la puerta son cada vez más intensos: pon, pon, pon. Al fondo del escenario, tapizado con papel periódico, se proyecta un video de la víctima interrogando a los vecinos del barrio Buenos Aires por un lugar, por una empresa de bordados. Pon-pon-pon-pon… El desespero de la actuante incrementa. De pronto, la víctima en el video anuncia que activará un código fucsia.

Entonces, las luces del escenario, hasta ese momento ámbar y tenues, incrementan la intensidad y cambian de azules a fucsia. Un color que pinta por completo el escenario roto, sin cuarta pared, por donde la actuante ha transitado sin límites: buscando, leyendo noticias, golpeándose, narrando, interrogando a los espectadores y a las espectadoras.

Al retornar a la mitad del proscenio, ocupado por decenas de tacones y zapatos y baletas y chanclas, la actuante se agacha y los apila en la mitad del escenario pintado por las luces fucsia. En contrapunto a la acción silenciosa de la actuante, que recorre el escenario en dos y cuatro patas, la voz de la víctima narra lo que le ocurrió cuando quiso activar en 2015 un código fucsia en la clínica León XIII; recuerda que la dirigieron al pabellón donde estaban las embarazadas, y que una de ellas le indagó por cuántos meses tenía… La actuante ya sentada sobre la pila de zapatos, con las piernas abiertas, como una parturienta, increpa al video: ¡además de haber sido violada, tenía que pensar si estaba embarazada!

La narración de la víctima continúa, mientras la actuante trata de asir con sus manos la pila de zapatos, sin que ninguno quede por fuera; son intentos inútiles por apresar en un solo movimiento lo inapresable. La víctima ha logrado, cinco años después de lo ocurrido, que en la misma clínica donde no la atendieron le den una explicación acerca de la respuesta que recibió entonces: ¡no podemos activar el código fucsia, porque usted no recuerda lo que le pasó! La persona que la recibe en el 2020 le confirma que así es: si la mujer no tiene certeza de lo que le ocurrió, no puede activarse el código. La actuante vuelve a increpar al video: ¡para que activen el código tienes que llegar con el semen del violador encima y llorar desconsolada!

Renuncia entonces a su intento por apresar la pila de zapatos que rodea con sus piernas, y comienza a lanzarlos, uno por uno, a lo ancho del proscenio, mientras grita: ¡no entiendo para qué quería recordar! Ya sabía lo que iba a ocurrir… Lanza con rabia, con impotencia, los tacones, zapatos, baletas y chanclas que encarnan los girones de su memoria. Grita: ¡No sé qué esperaba al interrogar a mi memoria!… El esfuerzo de la actuante por querer agrupar esos girones, por juntarlos, por unirlos, por hallar una explicación, muere con la respuesta de la clínica: ¡si no está segura, si no recuerda, no podemos ayudarla!

Las decenas de zapatos se desperdigan por el escenario, como al inicio de la obra, son los recuerdos fragmentarios de la víctima, son la encarnación de esas imágenes borrosas de una noche de fiesta, son los flashes confusos de una calle de madrugada, un taxi, una construcción, seis hombres, una resaca terrible, un sol matutino, un viejo condescendiente —¡y preocupado!—, un buñuelo con tinto, una patrulla de policías, una mamá y una tía y un amigo preocupados en el CAI de San Antonio.

Después de desperdigar los zapatos por todo el escenario, la actuante se levanta y busca un lugar en el costado izquierdo del proscenio, entre los asistentes, donde brilla una luz cenital blanca: ¿qué pasa cuando recuerdas a seis hombres tocando tu vagina? ¿Qué es eso?… Se dirige entonces a los espectadores y a las espectadoras: ¿qué creen ustedes? ¿Qué ocurrió el 19.04.2015? ¿Qué me ocurrió?… La actuante sale del escenario, desaparece, solo queda la proyección en video de la víctima, al fondo del escenario, sobre el papel periódico en el que no aparece lo que le ocurrió el 19.04.2015.

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