De los Padres Fundadores a los capos forajidos

Por Jorge Álvarez

Imagen tomada
de revista crisis

La democracia es una fórmula que debe incluir la posibilidad de elegir y ser elegido, pero ésta sería incompleta si quienes son elegidos para gobernar no lo hacen en favor de las mayorías. Si hay un pequeño grupo de la sociedad que se beneficia y enriquece en contravía de una gran mayoría que se empobrece, indica que el contrato social no está siendo cumplido y por lo tanto es imperativo que el pueblo cambie el sistema y construya un nuevo rumbo de su realidad.

Desde la llegada de los primeros colonos y granjeros europeos al norte del continente americano, los Padres Fundadores de la nación norteamericana estaban convencidos que eran los elegidos para gobernar al mundo futuro y, por ello, blandiendo su Destino Manifiesto, desde entonces han impuesto su doctrina para intentar dominar al planeta entero. Estaban convencidos de haber sido elegidos por la Providencia. El Libertador Simón Bolívar tenía una idea más clara al respecto: «Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad».

La “Cumbre de la Democracia”

El 9 y 10 de diciembre de 2021, se realizó la primera Cumbre (virtual) de la Democracia, convocada por el presidente Joe Biden, para abordar temas como el «fortalecimiento de la democracia contra el autoritarismo y la corrupción, y la promoción de los derechos humanos». Dicha cumbre fue promesa de campaña para fortalecer la (su) “democracia” en todo el mundo, según él, en un momento de auge de gobiernos autócratas. Por supuesto, se refiere a países por fuera de la órbita norteamericana tales como Rusia, China, Cuba, Venezuela, Irán, Siria, Corea del Norte.

Según el Índice de Democracia de Freedom House, 77 de los países invitados están clasificados como “libres”, 31 como “parcialmente libres” y tres como “no libres”. Esos tres son Irak, Angola y la República Democrática del Congo.

Aunque algunos países aliados de Estados Unidos no fueron invitados, es claro que el encuentro fue diseñado para profundizar la división mundial entre los buenos (ellos) y los malos, entre los cuales (no convocados a la Cumbre) están, por supuesto, los países que hoy le compiten a la potencia gringa y pregonan el multilateralismo, y, además, aquellos que intentan construir proyectos sociales diferentes, los cuales no pueden ser un ejemplo a seguir.

Democracia yanqui en acción

En este orden de ideas, Estados Unidos sigue intentando dar lecciones de democracia, cuando ni en su propio territorio logra cumplir con lo que pregona. Son innumerables los excesos y abusos de su poder. La discriminación de clases y segregación racial siguen siendo algunos de los peores flagelos que agobian a su población. La tortura es avalada por sus autoridades como necesaria en el manejo de su seguridad. Además, se creen con patente de corso para invadir países en el mundo entero. Desde su creación, EEUU ha invadido unos 70 países y desde 1945, alrededor de cincuenta.

De su población de 330 millones de habitantes, aproximadamente el 35% vive en el umbral de pobreza. La salud, la educación, la vivienda, los servicios públicos, son extremadamente costosos, pues ninguno de ellos tiene el carácter de derecho y son concebidos como una mercancía, al alcance de quien pueda pagarla. El empleo mismo se rige por las leyes del mercado y el Estado poco participa en su regulación. Además, desde la década del 70 ha habido una pérdida importante del poder adquisitivo de los ingresos laborales. “Somos el único país avanzado de la Tierra que no garantiza la baja laboral ni la baja por maternidad a nuestros trabajadores”, afirmó Barack Obama en 2015.

La mentalidad creada por los pioneros y protestantes de ganarse el cielo con el esfuerzo personal, dan base a dichas condiciones laborales que pocos derechos ofrecen a los trabajadores norteamericanos. Si no te gusta así, te puedes ir. No hay estabilidad laboral… fácil llegan, fácil se van. Y eso es lo que está sucediendo, pues en menos de dos años han renunciado 20 millones de trabajadores, en lo que se conoce como la Gran Renuncia.

Y para rematar tienen en su haber la “democracia” electoral, basada en un complejo sistema electoral diseñado desde hace 200 años para que el poder sea controlado por los dos partidos tradicionales e impedir el ascenso de otros partidos, siendo ello una apuesta antidemocrática. El movimiento por los derechos civiles impulsó una reforma apoyada por Joe Biden, pero recientemente fue sepultada por el Senado.

Democracias” de algunos de sus aliados

En países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Omán, Catar, por citar sólo algunos, sin ninguna vergüenza se desconocen los derechos humanos, laborales y civiles para las mayorías, para las mujeres, el movimiento LGBTI; países cuyas monarquías, criminales y profundamente reaccionarias, cuentan con el aval de la potencia del norte, pues este es un privilegio que se permite a sus socios. Este es el tipo de democracia que exige Estados Unidos a sus aliados.

Estados Unidos se auto califica como democracia e intenta destruir gobiernos que han decidido ir en contra corriente del neoliberalismo, calificándolos, como a Cuba, de dictadura; ¡vaya dictadura!, en donde permanentemente se consulta al pueblo y de forma colectiva se toman decisiones trascendentales para beneficio de toda la nación. A través de formas organizativas que van ascendiendo desde los núcleos más básicos de la sociedad, los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular, la cual está compuesta por 605 diputados, para un término de 5 años, órgano supremo del poder del Estado que representa la voluntad soberana de todo el pueblo; instancias que realmente resuelven, toman decisiones que se cumplen y no se quedan en el papel como sucede en nuestro país, reconociendo y validando derechos para toda la población.

Volviendo al tema de la Cumbre, su propósito es frenar la expansión de China, impedir el fortalecimiento de Rusia y parar el avance en la construcción de nuevos sistemas sociales que van en contravía de los lineamientos norteamericanos. Se evidencia, entonces, la mentalidad de los gobiernos norteamericanos, anclada en la Guerra Fría. Pekín, por su parte, manifiesta que China es una democracia que funciona y que “no hay un modelo fijo de democracia”.

Mientras tanto, con el propósito de darle cuerpo a la retórica de la Cumbre, Joe Biden mueve cuerdas en el Congreso para conseguir una partida de 424 millones de dólares y continuar con la estrategia bicentenaria del imperio: desestabilizar y generar caos en otros países del mundo entero. Tales proyectos los acompaña de nuevas sanciones contra empresas e individuos de China, Myanmar, Corea del Norte y Rusia por “abusos” a las libertades y los derechos humanos.

El multipartidismo no es sinónimo de democracia. La democracia no sólo debe existir para consultar a los miembros de una nación o para tomar decisiones, debe ser fundamentalmente para que tales decisiones vayan en beneficio de todos los miembros de dicha sociedad. Sin justicia y equidad no hay democracia.

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