En Medellín nace Medepaz

Por Víctor Andrés Muñoz Marín

Logo de Medepaz, creación de la organización

Se trata de una organización autónoma que busca contribuir a la construcción de la paz, pero también exigir el cumplimiento de lo acordado en el proceso de paz firmado entre el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC. Y es que después de 5 años de la firma de estos acuerdos, las y los firmantes sienten incertidumbre por el poco avance de la implementación del proceso de paz, y se sienten también excluidos del partido político Comunes, que, según ellos, no recoge sus intereses.

El 24 de noviembre de 2021 se conmemoraron cinco años del acuerdo de paz firmado entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla de las FARC-EP, que desmovilizó 13.609 combatientes y acalló los disparos de 8.894 armas, con el objetivo de transitar hacia un escenario democrático y en paz, implementando los cinco puntos del acuerdo. El acuerdo, además, buscaba brindar derechos educativos, laborales y de participación política a las y los firmantes de la extinta guerrilla, para su reincorporación a la sociedad civil y para garantizar la no repetición del conflicto armado.

No obstante, este ha sido un acuerdo de paz que sitúa tanto a las víctimas como a las y los firmantes en un ambiente de incertidumbre, dada la poca voluntad política del gobierno de Iván Duque para avanzar con la implementación del acuerdo pactado en noviembre de 2016; ante su llegada como presidente en 2018, se ha presentado un deterioro preocupante del proceso, y en materia de seguridad se presenta el aumento de asesinatos tanto de líderes, lideresas sociales y defensores de derechos humanos como de firmantes del acuerdo. Indepaz registró 872 asesinatos de líderes sociales, defensores ambientales y de derechos humanos cometidos durante el gobierno de Iván Duque; y de noviembre de 2016 a noviembre 19 de 2021, 299 firmantes del acuerdo de paz han sido asesinados, donde el contexto de estigmatización por parte del gobierno uribista ha influido, y también las pocas garantías de seguridad que ofrece el Estado.

Incertidumbre que crece, y que es un punto coyuntural para las y los firmantes que habitan Medellín y el Área Metropolitana, puesto que, al no reconocerse como parte del partido político Comunes, y no recogerse en los intereses del partido, sienten que han sido excluidos de los derechos conquistados al firmar el acuerdo de paz, como acceso a la educación, al mundo laboral, y en seguridad se sienten a la deriva. Wilson López, firmante del proceso de paz, y perteneciente a la junta directiva de la organización Medepaz, comenta: “No nos sentimos representados en el partido, ellos quieren que hagamos las cosas como lo dictan, si no es así nos hacen sentir como si no hubiésemos firmado un acuerdo de paz. Nosotros nunca fuimos un partido, éramos un grupo, desde el acuerdo nos repartimos por todos lados, estamos fragmentados, nos sentimos desterrados por el Estado y el partido; además, están las amenazas constantes. Por eso decidimos constituir Medellín es Paz -Medepaz-, como alternativa ante esta coyuntura”.

Por su parte, Franklin Maturana Salas, de Medepaz, menciona que desde que se firmó el acuerdo de paz siente que “el Partido nunca ha luchado por los y las firmantes, los recursos son repartidos solo entre quienes hacen parte del sector hegemónico del partido, y algunas cooperativas están al mando de los comandantes, no de quienes firmamos la paz, y no hay un verdadero apoyo”.

Medepaz surge a raíz de la necesidad que tienen las y los firmantes de paz pertenecientes al Área Metropolitana de Medellín, para cumplir con el deber de generar procesos que aporten a la paz, pero también como un espacio organizativo, para ejercer el derecho a la reincorporación económica y política. María Rosa, firmante y perteneciente a la junta directiva de la organización, argumenta que “nos unimos en colectivo para tener la oportunidad de gestionar proyectos sociales con otras organizaciones, para trabajar en colectivo por la sociedad, porque dispersos no podemos hacer nada; tenemos conocimiento de compañeros que han dado vuelta atrás, nosotras no queremos eso, desde la organización buscamos crear proyectos productivos, trabajar dignamente y contribuir a la paz. Queremos un proyecto donde quepamos todas y todos los firmantes del proceso de paz”.

A pesar de que hay muchos países garantes, organizaciones y ONG que otorgan ayudas económicas para proyectos que materialicen la debida implementación de los puntos del acuerdo de paz; las y los firmantes que habitan Medellín y el área Metropolitana afirman que estas ayudas no llegan a todas y todos. “No hay una base de datos donde se muestre quiénes no reciben ayuda y quiénes sí, por eso Medepaz pretende ser diferente”, dice Yolanda Restrepo, de la organización Medepaz.

De igual forma, Enit Moreno, firmante y presidenta de la junta directiva, sustenta la propuesta de la siguiente manera: “Por eso nos conformamos como organización sin ánimo de lucro, mediante una asamblea autónoma de constitución con 23 compañeros, entre hombres y mujeres firmantes que sentimos que no somos incluidos por Comunes y el Estado en el proceso de paz. Llevamos alrededor de 3 meses tras la conformación, y la personería jurídica la tenemos hace apenas 20 días; estamos constituidos legalmente, para luchar por el recurso para subsanar y alivianar la situación vulnerable que viven los firmantes acá en la ciudad de Medellín y el Área Metropolitana”.

Y continua: “De Medepaz pueden hacer parte tanto familias de firmantes del proceso de paz como comunidad en general. Por el momento somos 57 firmantes de paz que estamos conformando la organización. Nuestro objetivo es trabajar en proyectos colectivos, para el beneficio de las comunidades vulnerables como población víctima; nuestro enfoque es transversal al sentir humano, pretendiendo escalonar desde lo regional, nacional e internacional, para ser escuchadas y escuchados. Nuestra lucha es por el cumplimiento de todos los derechos sociales”.

Uno de los mensajes que Medepaz envía, tanto a la institucionalidad como a organizaciones sociales nacionales e internacionales, es que la paz no se firmó con un movimiento político, sino con un grupo alzado en armas. “Hoy en día un 70% de los firmantes no hacen parte del partido Comunes, y nos hemos sentido abandonados por el proceso de paz. Llamamos a la unión a toda la población de firmantes dispersos, para luchar por una mejor calidad de vida, una mejor Colombia; estamos dispuestos a contribuir con el pueblo en general a la construcción de paz, este fue nuestro compromiso al firmar al acuerdo, no queremos que más compañeros den vuelta atrás por la falta de oportunidades. Nosotros queremos cumplir, pero también queremos que nos cumplan, que sea mutuo”, finaliza Enit.

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