La revista Alternativa y su relevancia en la historia del periodismo en Colombia

Por José Abelardo Diaz Jaramillo

Foto: @JoseaMojicaP

A lo largo del siglo XX, las fuerzas de izquierda en Colombia -o, para emplear un término de uso reciente, las expresiones alternativas- concibieron como necesidad contar con medios de comunicación escrita (periódicos, revistas) para difundir sus programas y puntos de vista. En la mayoría de los casos, se trató de experiencias de vida corta y alcances limitados (piénsese en el limitado alcance del tiraje o el número de lectores), gestadas en un contexto marcado por una cultura política proclive al bipartidismo tradicional que, por cierto, se expresaba a través de cientos de publicaciones de carácter nacional, regional y local.

No obstante, es de reconocer una rica y compleja tradición de periodismo de izquierda en Colombia que aún está por investigarse, en clave de descifrar su papel en la historia del periodismo. Piénsese, a modo de ejemplo, en periódicos como Unirismo o Jornada, ligados al nombre de Jorge Eliecer Gaitán, o Frente Unido, el semanario que sirvió de plataforma comunicativa al sacerdote y político Camilo Torres Restrepo en 1965. Otros periódicos como Tierra, El Bolchevique, Diario Popular, Voz Proletaria y Voz del Pueblo (ligados a la historia del Partido Comunista), El Socialista (expresion del Partido Socialista de los Trabajadores) o Tribuna Roja (órgano del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario), son testimonio de aquella tradición a la que se ha aludido, y de la que también hacen parte publicaciones que circularon desde principios del siglo XX.

Recién fue publicada una edición especial que compila artículos, reportajes, crónicas, entrevistas y caricaturas publicadas en Alternativa, quizá la revista colombiana de izquierda más importante que haya sido editada en el campo del periodismo en toda su historia. Su importancia tiene que ver con el abordaje de temas que otros medios evadían, con la concepción de periodismo que reivindicó (consignada, de alguna manera, en el lema “Atreverse a pensar es empezar a luchar”), con las innovaciones que hizo en el uso de la imagen y, por sobre todo, por haber atraído la atención de un amplio público ligado a sectores de las clases medias (lo que se reflejó en el número de ventas por edición).

El libro fue editado por Enrique Santos Calderón, miembro de una reconocida familia que ha estado unida al campo del poder político y al campo del periodismo (su tío abuelo fue propietario del diario más importante de Colombia durante decadas –El Tiempo– y presidente de la república entre 1938 y 1942; y su hermano Juan Manuel Santos fue presidente de la república en dos oportunidades). Enrique Santos fue uno de los fundadores de Alternativa y miembro del equipo editor entre 1974 y 1980. Esa doble condición le otorga el poder para hacer la compilación y la presentación, en la que recrea el origen, papel e importancia de la revista, las amenazas y agresiones de que fue objeto por parte de fuerzas oscuras, así como de las tensiones y rupturas que se registraron en el equipo editor en distintos momentos.

Desde luego, se trata de una visión personal -la de Enrique Santos-, frente a la cual otros miembros de Alternativa -los que aún continúan vivos- podrían disentir, como también lo pueden hacer quienes se interesen por la historia de la revista, algo que, por cierto, no ha ocurrido con suficiencia, lo cual puede ser un indicador del desconocimiento que existe de la historia del periodismo -que resulta ser, en parte, la historia de la política- en Colombia.

La compilación de los textos está organizada por secciones. En Entrevistas, por ejemplo, aparecen celebres entrevistas que el equipo editor realizó a personajes del campo artístico, del campo político y del periodismo (Fernando Botero, Eduardo Galeano, Klim, Luis Carlos Galán, Julio Cortázar, Joan Manuel Serrat, Salvador Dalí, Regina 11, Felipe González y Alfonso López Michelsen). Otras secciones (Editoriales, Cartas, Breves y Humor, o Crónicas y Perfiles), permiten al lector de hoy identificar cuál fue el estilo de periodismo que cultivó Alternativa, lo que explicaría el grado de aceptación alcanzado por la publicación en la década de 1970. A La Historia Prohibida el editor le abre también un espacio, reconociendo el éxito que tuvo esa sección dedicada a evocar -hacer memoria, se diría hoy- hechos históricos de gran impacto ocurridos en el país. En el libro aparecen varias notas que refieren acontecimientos como el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, la irrupción de las guerrillas liberales en los años cincuenta y la caída de Alfonso López Pumarejo en 1945.

Se incluye, además, Gabo alternativo, sección concebida como un reconocimiento a Gabriel García Márquez por sus notas periodísticas, pero, sobre todo, por su papel como impulsor de Alternativa. De hecho, Enrique Santos señala que, gracias a las ayudas económicas de García Márquez – quien ya era un escritor de talla internacional- logró la revista superar las recurrentes crisis financieras que la afligían. En la sección se reúnen 18 textos del nacido en Aracataca, que tiene, el valor, entre otras cosas, de ayudar a identificar su pensamiento político -el de la época, valga decirlo-, y comprender por qué la incomodidad del establecimiento con el escritor, que a la larga lo condujo al exilio.

El libro, que incluye imágenes a color de algunas carátulas de ediciones y caricaturas del celebre El señor agente, tiene, a nuestro juicio, un valor especial. Quienes reconocen la importancia de Alternativa y del periodismo militante que con inteligencia y mucha valentía promovieron intelectuales, fotógrafos, artistas (hay que destacar los nombres de Daniel Samper Pizano, Orlando Fals Borda, Jorge Villegas Arango, Antonio Caballero, Jorge Mora, Diego Arango, Nirma Zárate, Víctor Daniel Bonilla, Carlos Duplat, Bernardo García y Cristina de la Torre, entre muchos otros), desde hace tiempo esperaban una edición de este tipo.

Existen en bibliotecas públicas (en la Biblioteca Nacional y en la Hemeroteca de la Luis Ángel Arango, por ejemplo) colecciones de Alternativa que son de acceso libre. Sin embargo, la publicación de una compilación de parte del material periodístico de la revista, además de ser un reconocimiento explícito a ese proyecto comunicativo, significa que más ciudadanos podrán conocer la revista y dimensionar el tipo de periodismo que desde sus páginas se cultivó y que, como lo reconoce el editor en la presentación, apuntaba a prestar un servicio al “proceso revolucionario colombiano” (p. 147), en los agitados años de la década de 1970.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s