En Cuba, la prevención es el secreto de su sistema de salud

Por Jorge Álvarez

Foto: Juan Diego Nusa Peñalver, para Granma.cu


A pesar de que a la ciudad de Medellín se le ha aplicado repetidamente el toque de queda por el Covid19, se escucha a lo lejos música de parranda a todo volumen, lo que lleva a cuestionarse la eficacia de las medidas. Se supone que estas se establecen para disminuir el ritmo de contagio del virus. Podría decirse que, por ser latinos, por nuestra sangre corre la rumba y el comportamiento descomplicados. Pero Cuba desmiente este prejuicio.
Para analizar cómo los gobiernos han respondido a la pandemia, es necesario apreciar muchos aspectos, no solo el de la atención médica de cada país; el cultural juega también un papel importante en ello. No es gratuito que el caso cubano sea un caso excepcional, al igual que el colombiano, pero en sentido opuesto.
Ambos países son caribeños, rumberos. Pero el cubano, a pesar de ser un pueblo amante del baile, de la parranda, es educado, respetuoso y amante de sus instituciones, de su gobierno y de su sistema. Son 60 años en los que la revolución cubana ha logrado conquistar los corazones de su población, pues han sido de acompañamiento permanente y trabajo conjunto; 60 años en que han construido una nación digna, respetuosa de los derechos humanos.
En Colombia, la población no aprecia al Estado –más bien le teme–, pues este, durante sus más de 200 años de falsa democracia solo ha existido para validar y sostener un sistema económico y político que prioriza los intereses de los más poderosos.
Sistema de salud cubano
Marc Lalonde, exministro canadiense, enunció en 1974 un modelo en el cual establece que la salud de una comunidad está condicionada por la interacción de 4 determinantes o grupos de factores: medio ambiente, sistema sanitario, biología humana y factores hereditarios.
Tomando estos determinantes como referencia, entendemos que existen muchas variantes para analizar las condiciones de salud de cada persona y de cada país. Aunque podemos abordar el tema de acuerdo con el esquema planteado por Lalonde, en este artículo me referiré especialmente a las características en torno al sistema sanitario cubano, pues el de nuestro país es suficientemente conocido y padecido por todos nosotros.
El sistema de salud en Cuba no solo se limita a la atención en clínicas y hospitales, allí la prevención es el ingrediente principal: la población desde la gestación está atendida integralmente. Para ello se usa el Consultorio MEF (Médico y Enfermera de Familia), que cubre a un máximo de 700 personas por consultorio. De esta forma se hace un seguimiento permanente a la salud de toda la población en lo atinente a la enfermedad, a lo que se suma el énfasis en sus condiciones de vida. La alimentación, la educación, recreación, son algunos de los componentes que este sistema tiene en cuenta permanentemente. La prevención es el secreto de la excelente salud de su población.
En un estudio publicado en el sitio http://www.scielo.org.mx/, se informa que, de acuerdo con la OMS, Cuba invirtió en salud en 2008 11.9% del PIB, el porcentaje más alto de América Latina.  En el periodo 2001-2008 el gasto per cápita se incrementó un 300%, lo que demuestra la clara decisión gubernamental de fortalecer permanentemente el sector salud, todo ello a pesar de las limitaciones impuestas por el bloqueo.
Según fuentes oficiales y de acuerdo con http://www.escambray.cu/, Cuba dispone de nueve médicos por cada mil habitantes y cuenta con 84 mil enfermerxs, 449 policlínicos y 150 hospitales, con los cuales garantiza un servicio de salud pleno y gratuito.
Si tomamos la información de un medio como Wikipedia, podemos decir que Cuba contaba, en 2003, con una enfermera por cada 126 habitantes, un médico por cada 159, un estomatólogo por cada 1.066, un endoscopista uterino por cada 200.
60 años de revolución han logrado que, a través de la atención médica, la correcta alimentación, acompañado de una cultura sana y rica en conocimiento, arte y diversión, los cubanos alcancen hoy un nivel de salud que eleva su estándar de vida a uno de los mayores del mundo.
Investigación en Cuba
El Estado cubano además de curar certeramente a los enfermos ha prevenido enfermedades a través de la construcción de una sociedad y medio ambiente sanos. Una importante cuota la ha dedicado a la investigación científica, especialmente en el área de la biotecnología, en la que compite con las principales farmacéuticas del planeta, pero en vez de hacerlo por lucro, su motivación ha sido la solidaridad y la equidad.
Además de haber logrado superar a través de la vacunación enfermedades que pueden provocar la muerte de miles de personas, Cuba, para no verse sometida al vaivén del mercado, desde finales de la década de 1980 tomó la decisión de producir sus propias vacunas. De acuerdo con el sitio http://scielo.sld.cu/ , “en 1989, investigadores en La Habana, Cuba, desarrollaron una vacuna contra meningococo B y C; VA-MENGOC-BC®, la primera en el mundo eficaz contra el meningococo del serogrupo B”. En 1991 fue creado el Instituto Finlay, organización científica dedicada a la investigación y producción de vacunas humanas, en donde actualmente se avanza en el desarrollo de cuatro vacunas contra el Covid-19: la Soberana I, Soberana II, Mambisa y Abdala. Este hecho marca un hito para Cuba, pues es el único país latinoamericano en apostarle a la producción de este tipo de vacunas para hacer la inmunización de toda su población por medios propios.
Verdades que duelen
De acuerdo con el portal http://www.cubadebate.cu/, en días recientes, el ministro de Salud Pública, doctor José Ángel Portal, en el acto celebrado en el Ministerio por el 62 Aniversario del Triunfo de la Revolución, señalaba: “Hay derechos que por cotidianos pasan muchas veces desapercibidos, pero una vez conquistados, nos salvan en momentos como los que hoy vivimos. Cuba lleva seis décadas construyendo, perfeccionando, defendiendo el derecho a la salud que es el derecho a la vida, seis décadas demostrando que un país subdesarrollado, pequeño, puede hacer ciencia y hacerla de altísima calidad”.
Las comparaciones son odiosas, pero para el caso aplica. Desde el inicio de la pandemia en 2020, Cuba (con una población de 11 millones) ha tenido 21.261 casos confirmados de Covid-19 y tan solo 194 decesos. Colombia (con 48 millones de habitantes) ha tenido 2.015.485 confirmados y 51.374 decesos de acuerdo con el instituto John Hopkins. Las meras cifras hablan por sí solas, agregando, además, que las cifras colombianas son engañosas en tanto los exámenes médicos para detectar el contagio han sido casi que congelados en los últimos meses.

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